Elena Blasco Martín
Secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de Comisiones Obreras


Como bien dice el refranero castellano “Marzo trae las hojas y noviembre las despoja”, así nos adentramos en el onceavo mes del año, protagonizado, una vez más, por sentencias injustas para las mujeres y unas Elecciones Generales, a todas luces cuestionables para la ciudadanía, no solo por gasto redundante, que hubiera sido más eficiente en otras muchas cosas útiles, sino por el temor generalizado a las consecuencias que finalmente puedan tener esas 52 diputadas y diputados de la ultraderecha, que estoy segura que pretenderán limitar las iniciativas enfocadas a causas justas, colectivas y necesarias, poniendo los focos en esa enfermiza conciencia de retrocesos globales en derechos y libertades que defienden.

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Aun teniendo claro que la lucha de las mujeres, la defensa de los derechos colectivos y la conquista de las libertades y la igualdad es y debe seguir siendo una realidad diaria, de nuevo como cada año y tal y como bien recoge el refrán, durante los meses de marzo (8 de Marzo- Día Internacional de las Mujeres) y la llegada del mes de Noviembre (25 de Noviembre-Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer), es para nuestra organización, un motivo aun más fuerte de reivindicación y movilización sindical feminista.

Diseño de cartel: Eva Sanabria

La celebración de este 25 N viene acompañada, de nuevo, de una traslación exacta del ordenamiento jurídico actual con una tipificación errónea de un acto de violencia intensa y reiterativa.  Está claro que la realidad de la vida está cada vez más alejada de las leyes que deben regularla, y esa interpretación literal de nuestro ordenamiento penal, es una muestra de lo poco que hemos avanzado en ciertos derechos.

Y así nos encontramos con una sentencia que reconoce la inconsciencia de la víctima como un elemento que favorece a los agresores, a los violadores, como si esta falta de conciencia, implicara consentimiento explícito y libre de un acto sexual.

Y así nos seguimos sintiendo las mujeres cada vez que el Código Penal nos revictimiza, nos ofende y nos degrada, hasta el punto que no considera intimidatorio ni violento, que cinco depredadores adultos violen a una niña; como si el hecho numérico y la propia constitución física de los sujetos no resultara suficientemente intimidatorio y violento.

A esta intolerable situación de indefensión legal, se une el avance de la ultraderecha más racista, antidemocrática, machista, preconstitucional y antifeminista que, tras estos comicios electorales, ocupan sus nuevos asientos de diputados y diputadas. Nuestra realidad política ha pasado de ser en 197 días, de un país bloqueando el avance fascista, neoliberal y ultraderechista, que ocupa buena parte del escenario internacional y especialmente europeo, a ser la muestra del mayor fracaso progresista de la historia de nuestra democracia.

Hoy, aun con un posible acuerdo de gobernabilidad progresista, nos encontramos en medio de una esfera institucional donde tenemos que escuchar atrocidades como: “El aborto no es un derecho, es un fracaso”, “El feminismo es un cáncer”, o apelativos tan impropios como “Lesboterrorismo”.

En esta coyuntura política, no exagero si afirmo, que está en grave riesgo toda la agenda sindical y feminista que tenemos por delante, y que resulta más importante que nunca, pues ya es hora de diseñar estrategias claras y precisas para dar respuesta a la demanda social ciudadana, donde la movilización y la actuación contundente debe ser muestra de la implicación y fuerza de una organización sindical de clase y género como son las Comisiones Obreras.

Ante la urgencia de la reforma de nuestro Código Penal, CCOO enfrenta este 25 N, con una campaña que pone el foco de interés en las personas, en las víctimas directas e indirectas, en las supervivientes, en las mujeres y en los hombres.

Una campaña que pretende sensibilizar de la responsabilidad compartida de todas y todos, donde más allá de leyes y estadísticas oficiales y no tan oficiales, se muestre la verdadera cara de una inaguantable realidad en donde los asesinatos de género, son la punta de iceberg de todo un catálogo de violencias contra las mujeres que merman sus derechos, sus libertades, su autonomía personal, social y su propia vida.

CCOO tiene claro que #SonVidasNoNúmeros y que la cultura patriarcal nos “jode” a todas y a todos, por eso este año, nuestro campaña se define bajo el hashtag #NoSeasCómplice, interpelando a esa responsabilidad compartida de Gobierno, Administración, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, personal judicial, asistencial y educacional, a todas nosotras y a todos vosotros, para que se asuma que la violencia contra las mujeres es una realidad injustificada, inaceptable e insoportable que debe acabar YA!!!

Nuestro compromiso va directo al análisis, a la reflexión, pero también a la acción; porque consideramos que todas las vidas cuentan y que, con cada mujer humillada, acosada, golpeada, violada o asesinada, se desquebraja el Estado social y de derecho.

Cada caso, cada víctima, demuestra que el Estado no cumple con su mandato constitucional de remover y destruir obstáculos que impiden la plena igualdad, y que, pese a ser escalofriantes las cifras visibilizadas, éstas no dejan de crecer, aun sabiendo que esa estadística deja fuera a muchos otros tipos de violencia que deberían considerarse como según recoge el Convenio de Estambul.

Esperemos que ante un nuevo aforismo “En mediado noviembre, si no has sembrado, no siembres”, la semilla de la igualdad se mantenga y fortaleza su raíz para que este próximo 25 N, sea el definitivo y consigamos una sociedad donde mujeres y hombres asumamos unidas la responsabilidad del #NoSeasCómplice.

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Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Alcalá de Henares (Madrid). Es Máster en Salud y Seguridad en el Trabajo, Técnica Superior en Prevención de Riesgos Laborales (con las tres especialidades por el Centro Universitario de la Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid), Máster Gestión Medioambiental en el sector de la construcción por la Universidad de Santiago de Compostela, Máster en Energética de la Edificación por la Universidad de Extremadura, Máster en Género y Políticas de Igualdad y Máster en Liderazgo, Comunicación y Dirección de Organizaciones por la Universidad Rey Juan Carlos. En 2003 es nombrada secretaria de Derechos Fundamentales de la Federación Estatal de Construcción, Madera y Afines de CCOO. Además, ha sido secretaria de Salud Laboral y Medio Ambiente de CCOO de Construcción y Servicios, miembro de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, de la FETCM del grupo de Coordinación de Seguridad y Salud y vocal del Consejo General del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el trabajo. Patrona de la FLC (Fundación Laboral de la Construcción), Fundación CEMA (Fundación Laboral del Cemento y Medio Ambiente) y de la FEPRL (Fundación Estatal para la Prevención de Riesgos Laborales). En el 11º Congreso Confederal de CCOO de 2017 es nombrada secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de la Confederación Sindical de Comisiones obreras. Es responsable de la edición de la revista Trabajadora y forma parte del Patronato de la revista Gaceta sindical: reflexión y debate y de la Fundación 1º de Mayo de CCOO. Ha participado en numerosos artículos, ponencias y cursos en materia de igualdad de género en el ámbito laboral y sindical.