El anuncio del cierre de la planta Alcoa San Cibrao, anunciado por la multinacional estadounidense y que podría dejar en el paro a 534 personas, está movilizando a una comarca entera y ha hecho que este domingo unas 17.000 personas saliesen a la calle en Viveiro para exigir al Gobierno central y a la Xunta una solución que garantice el futuro de la factoría.

La marcha comenzó sobre las 11:30 con los trabajadores de la fábrica vestidos con su ropa de trabajo y muchos familiares y demás asistentes vestidos de luto e incluso portando ataúdes de cartón para simbolizar el «enterramiento económico» que puede suponer el cierre.

Esta es la segunda jornada en la que se utiliza esta simbología después de la protesta de esta sábado en Xove, a la que acudieron en torno a unas 5.000 personas y que recorrieron el pueblo vestidos de luto tras un coche fúnebre.

A la manifestación además de familias completas, trabajadores y otras personas afectadas por la situación se sumaron también representantes políticos como la líder del BNG, Ana Pontón; el secretario general del PSdeG, Gonzalo Caballero o Pancho Casal, portavoz de En Marea.

En declaraciones a los medios de comunicación, el presidente del comité de empresa, José Antonio Zan, ha expresado que la movilización ha sido un «éxito rotundo» y exigió una «solución ya», porque «sea una intervención o sea cuál sea, nos la tienen que dar los políticos. Y nos la tienen que dar ya», ha explicado.

Los manifestantes han vuelto a reclamar la nacionalización e intervención pública de la compañía para salvar los puestos de trabajo que sustentan a miles de familias luguesas y reclaman al Gobierno central la creación de un estatuto para la industria electrointensiva que le permita a este tipo de empresas disponer de un precio de la energía competitivo, similar al que disfruta su competencia en otros países europeos.

Alberto Núñez Feijóo ha exigido al Gobierno central no marear la perdiz mientras están en riesgo medio millar de empleos y ha asegurado que él no va a abandonar a los trabajadores que trabajan en la factoría. Por su parte Pedro Sánchez ha dicho este domingo que el Ejecutivo sigue buscando una solución e inversores para salvar la planta de San Cibrao y que en especial la ministra de industria, Reyes Maroto, lleva dos años trabajando para encontrar una solución para la planta de aluminio.

Este martes se prevé que tenga lugar una reunión en la que se sentará la Administración, los representantes de los trabajadores y la propia dirección de Alcoa. José Antonio Zan, el presidente del comité de empresa, recordó que, de momento, la voluntad de diálogo por parte de la compañía es casi nula.