El Papa Francisco sorprendió este miércoles con unas declaraciones en las que apoya la creación de leyes que amparen la unión civil entre personas del mismo sexo. Así lo expresa en el documental titulado ‘Francesco’, sobre su persona y obra, dirigido por el cineasta ruso Evgeny Afineevsky, estrenado en el Festival de Cine de Roma.

En el documental, el Papa señalaba que «las personas homosexuales tienen derecho a estar en una familia; son hijos de Dios, tienen derecho a una familia. No se puede echar de la familia a nadie ni hacerle la vida imposible por eso. Lo que tenemos que hacer es una ley de convivencia civil; tienen derecho a estar cubiertos legalmente. Yo defendí eso».

A última hora de ayer, todo el departamento de Comunicación del Vaticano mantenía un silencio total, sin contestar a centenares de mensajes pidiendo aclaraciones al respecto. Millones de católicos de todo el mundo deseaban confirmar el alcance de las palabras de Francisco y clarificar las sospechas de posible manipulación que afloraban con intensidad al aparecer imágenes superpuestas en mitad de una frase que encubren posibles omisiones o retoques.

El portavoz del Papa tampoco ha respondido a las repetidas llamadas ni correos electrónicos. Mientras tanto, la oficina de prensa intenta formular una declaración oficial.

La entrevista que aparece en el documental es idéntica a la que le dio a la cadena mexicana Televisa en 2019. Pero cuando salió al aire, no incluyó sus comentarios sobre las uniones civiles.

La página web de la diócesis de Nueva York, dirigida por el cardenal Dolan, que apoya la campaña de Donald Trump, publicaba un artículo de su director de Asuntos Públicos y Ambiente Seguro, Ed Mechmann, titulado «Tratar con errores papales».

También el cardenal conservador norteamericano Raymond Burke dio su opinión a través de un tuit y lamentó que «las opiniones privadas atribuidas a Francisco no corresponden a la constante enseñanza de la Iglesia».

Por su parte, Francis DeBernardo, director ejecutivo de New Ways Ministry, ha manifestado: «Me parece una respuesta fenomenal, es una declaración que nunca habría esperado de un Papa por lo menos en las próximas dos generaciones. Al manifestar su apoyo a las uniones civiles, realmente establece un cambio en cómo la iglesia manejará los temas de la comunidad LGBT «.

Esto supone un cambio radical en la Iglesia católica. Los predecesores de Francisco, incluidos Benedicto XVI y Juan Pablo II, condenaron el matrimonio entre personas del mismo sexo durante su mandato papal.

En 2003, bajo el liderazgo del entonces cardenal Joseph Ratzinger y con la dirección del papa Juan Pablo II, la Congregación para la Doctrina de la Fe enseñó que “el respeto hacia las personas homosexuales no puede en modo alguno llevar a la aprobación del comportamiento homosexual ni a la legalización de las uniones homosexuales. El bien común exige que las leyes reconozcan, favorezcan y protejan la unión matrimonial como base de la familia, célula primaria de la sociedad”.