El número dos al Congreso por el PSOE de La Rioja, Juan Cuatrecasas, ha dejado el activismo de calle a favor de los derechos de la infancia para defender, si consigue un escaño en el Congreso de los Diputados, a las víctimas de abusos sexuales.

Cuatrecasas (Bilbao, 1965), tras ejercer durante 35 años como asesor fiscal, dejó esta profesión para centrarse en la actividad de la Asociación Nacional Infancias Robadas (ANIR), que fundó y preside, para proteger a las víctimas de abusos a menores en el seno de la Iglesia católica en España.

Este «padre coraje» se ha hecho conocido tras arropar a su hijo, el alumno del colegio Gaztelueta de Leioa (Bizkaia) que denunció a un profesor, numerario del Opus Dei, por abusos sexuales y a quien la Audiencia Provincial vizcaína condenó en noviembre pasado a once años de cárcel.

La familia decidió denunciar este delito y, después, se asentó en la localidad riojana de Haro, donde Cuatrecasas pasó los veranos de su infancia.

Divulgador y escritor sobre cultura vitivinícola, es autor del blog «El alma del vino» y otras publicaciones y ha comentado, en una entrevista con Efe, sus motivos para convertirse en candidato en las elecciones generales del 28 de abril.

PREGUNTA: ¿Por qué dio un paso adelante en política?

RESPUESTA: Desde hace dos años estoy afiliado al PSOE de La Rioja, en la agrupación de Haro, donde resido. Como activista, me reuní con representantes políticos y consideré que aún queda mucho por hacer en defensa de la infancia, un asunto en el que la izquierda lleva la delantera y la derecha solo trata como algo transversal en sus programas.

P: ¿Qué objetivos se ha planteado si consigue el escaño en el Congreso?

R: Trabajaré para lograr la aprobación de una ley de protección a la infancia, que no pudo acabarse en la pasada legislatura. Otra de mis luchas será la eliminación de los plazos de prescripción en los delitos relacionados con abusos de menores. Creo que no hace falta modificar el Código Penal en relación a las penas por pederastia, pero se quedan muy cortos los 18 años actuales fijados para que prescriba un delito de este tipo, por lo que se debería aumentar hasta los 50 años, ya que hay dudas constitucionales sobre la no prescripción de estos delitos, que es lo que yo defiendo.

También mejoraré las medidas de acompañamiento a las víctimas. En la mayoría de los casos, las víctimas pasan por procesos de un total hundimiento psicológico y son incapaces de soportar la carga de un proceso judicial. Los abusos sexuales afectan a los menores en pleno desarrollo de su personalidad, por lo que un Estado de Derecho debe garantizar esa tutela a las víctimas, que sufren situaciones muy graves que en ocasiones acaban en tragedia.

P: ¿Por qué en España no han aflorado los casos de pederastia en la Iglesia como en otros países?

R: En España vivimos anclados en un pasado que no se ha terminado de corregir, hay poderes ocultos que presionan y obligan a tapar estos casos. Con todos los testimonio que estoy recibiendo como presidente de la Asociación Nacional Infancia Robada, es evidente que las víctimas se sienten totalmente desatendidas, pero también hay otras que son incapaces de dar el paso de denunciar porque saben que se meten en un follón importante. Hay que hacer algo para corregir ese miedo y ese tapón que se ha puesto por determinados sectores.

P: ¿Es incompatible la religión con ser de izquierdas?

R: Yo me considero católico y en el PSOE hay una corriente cristiana. No considero que la izquierda ataque a la Iglesia, esa es una excusa que pone la Iglesia para, precisamente, desmontar la realidad de sus víctimas y de sus pederastas. Yo nunca he pretendido acabar con la Iglesia, tengo contactos con sus representantes y veo que hay una tendencia a corregir los errores del pasado y del presente. Va a ser un proceso lento, somos conscientes de ello. Queremos potenciar que la Iglesia se limpie porque el enemigo está intramuros, no somos los de fuera.

P: ¿Qué otros retos se ha planteado en política?

R: Por supuesto, defender los intereses de los riojanos, que para eso me presento por La Rioja. Durante muchos años ha habido una desidia y una dejadez absoluta de cara a la región desde Madrid. Esta comunidad se merece otro trato y ascender a un escalón superior al que está situada en la actualidad.