Víctor Arrogante
La Gran Depresión, fue una gran crisis financiera mundial que se prolongó hasta los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Todo comenzó con el Crac del 29, a partir de la caída de la bolsa de valores de Nueva York, el martes 29 de octubre de 1929 −el Martes Negro−. Cinco días antes −el Jueves Negro−, cundió el pánico y comenzaron los acontecimientos de consecuencias sin precedentes para los Estados Unidos, que se extendieron rápidamente a casi todos los países del mundo.

Los acontecimientos de Nueva York, tuvieron repercusión en España, donde se reprodujo un alto nivel de paro, endeudamiento familiar, cierre de empresas y elevado déficit del Estado; todo ello agravado con la falta de una cobertura social que protegiese a los desempleados. La integración de la economía española en la economía mundial era baja; pero el naciente proceso de industrialización sufrió un duro golpe. España en 1929 era un país agrario con un pobre nivel de industrialización. Había vivido un auge económico durante los «felices veinte», pero el tejido empresarial era demasiado pobre. 

El primer efecto de la crisis en España, fue la depreciación de la peseta. Pasó de un cambio de 5,85 por dólar en 1928 a 7,25 en diciembre de 1929. También tuvo hondas repercusiones en el aspecto político. A partir de 1935 la situación mejoró levemente, pero la guerra, tras el golpe fascista, truncó las esperanzas de recuperación, que junto a la terrible posguerra dejó a España sumida en la más absoluta pobreza.

El jueves 24 de octubre de 1929, Wall Street, en el sur de la isla de Manhattan, estaba inusualmente copada de gente. Frente al edificio de la Bolsa de Valores se había congregada una gran multitud. La atmósfera estaba llena de preocupación, miedo y pánico. En la tarde anterior, el mercado financiero se había desplomado, con 2,6 millones de acciones vendidas en una caótica oleada de negocios. El mercado mantuvo su espiral descendente durante el resto de esa semana y la siguiente. El lunes, la bolsa cayó un 12.8%. El martes, se registró una nueva caída del 12%.

Algunas de las causas más destacadas que llevaron a la caída de la bolsa: se había producido un aumento de la producción, pero el consumo no creció lo suficiente, por lo que había excesos; la crisis en Europa tras la Primera Guerra Mundial, ocasionó problemas económicos y sociales, por lo que EEUU perdió a algunos de sus mayores compradores; las acciones se adquirían a muy bajo precio y se vendían en cuanto aumentaban de valor, lo que provocó una crecida artificial de la bolsa, causando un desajuste entre la bolsa y la economía real; los créditos de los bancos se conseguían de forma fácil y se usaban para comprar acciones, por lo que se producían, en ocasiones, grandes deudas. Todas las causas juntas propiciaron un desajuste que llevó al crack.

El Crack de Wall Street no fue la principal causa de la Gran Depresión, pero sí marcó su inicio. El presidente Herbert Hoover no administró bien la crisis. El presidente republicano era reacio a que el gobierno entrara en la crisis, creyendo que una postura más laissez-faire alentaría a empresas y bancos a enderezar la economía. En las elecciones de 1932 perdió la presidencia. Su sucesor, el demócrata Franklin Delano Roosevelt, ganó con el 57,4% de los votos. En su toma de posesión trató de tranquilizar y unir a una población: «El pueblo de EEUU no ha fallado. En su momento de necesidad, han declarado que desean una acción directa y vigorosa», dijo. «Nuestra tarea principal es poner a las personas a trabajar. Este no es un problema sin solución si lo enfrentamos sabia y valientemente».

Con Roosevelt, se aprobaron varias leyes en el Congreso de manera urgente: fondos asistenciales para desocupados, precios de apoyo para los agricultores, servicio de trabajo voluntario para desempleados menores de 25 años, proyectos de obras públicas en gran escala, reorganización de la industria privada, financiación de hipotecas, seguros para los depósitos bancarios y reglamentación de las transacciones de valores. El problema más importante para Roosevelt era la quiebra casi total del sistema bancario, hasta tal punto que era imposible cobrar un cheque. La producción industrial, por su parte, había tocado fondo en 1932.

Otro gravísimo problema, era el bajo y permanente nivel de las rentas agrícolas. Como otro gran problema era el desempleo, se crearon campamentos de trabajo, donde los desempleados realizaban tareas de conservación de parques naturales y otros espacios verdes. El Gobierno federal asumió la realización de obras públicas, pero no llegaron a compensar la enorme reducción experimentada por el gasto a nivel estatal y municipal. El New Deal se enfrentó al dilema de cómo emplear el dinero: si en aliviar el sufrimiento o en estimular la economía para el futuro.

El gobierno del republicano Herbert Hoover se vio superado por las consecuencias del crack. La población se encontró con unas inversiones que no valían nada y deudas imposibles de pagar. Los bancos, al no poder cobrar los préstamos que tan alegremente habían entregado, empezaron a declararse en suspensión de pagos y alrededor de 3.000 entidades tuvieron que cerrar por falta de solvencia. La bonanza de los años 20 dio paso a una nueva década caracterizada por una paupérrima situación económica, por la ruina de bancos y clientes, cierre de numerosas empresas, bajada de precio de los productos por la disminución del poder adquisitivo de los ciudadanos, reducción de acuerdos comerciales en el ámbito internacional, y el aumento del desempleo. Hubo más consecuencias relacionadas con la política. Con todo, llegó la Gran Depresión.

En el año 2008, se produjo una gran crisis que también se dejó sentir a nivel mundial. Hubo diferencias con la crisis del 29, a pesar de que ambas provenían de una burbuja de especulación y una fase previa de relajación y aparente estabilidad. Mientras que en 1929 quien realmente provoca la inestabilidad es Estados Unidos, en 2008 fue la banca mundial. En 1929 no existía separación entre banca comercial y banca de inversión lo que llevó al presidente Roosevelt a crear la Ley Glass-Steagall en 1933, con la que pretendía controlar la especulación a través de diversas reformas bancarias y evitar una nueva crisis como la vivida unos años atrás. La ley fue derogada a finales de 1999. Ocho años después la inseguridad se volvió a repetir. La derogación de la ley que había estado vigente durante tantos años, fue una de las causas de la nueva crisis. Como resultado de esa desregulación, el crack de 2008 no tardó en producirse.

La Gran Depresión iniciada en Estados Unidos, se difundió al resto del mundo mediante la disminución del comercio y los flujos internacionales de capital y la inversión de las corrientes migratorias. España no fue una excepción y fue golpeada, aunque con menor intensidad que otras economías europeas más desarrolladas. La adversa coyuntura internacional intensificó la desaceleración de la actividad económica española, ya visible en 1928, y agravó los desequilibrios estructurales. La crisis económica desencadenó cambios políticos e inestabilidad social. Los problemas económicos contribuyeron a la caída de la dictadura de Primo de Rivera, que arrastró consigo a la monarquía. Ello despejó el camino al establecimiento pacífico de la Segunda República.

La inestabilidad política y social fue general en Europa. El rearme de los fascismos en Alemania e Italia incubaba otra guerra europea. La guerra en España fue el preludio de la Segunda Guerra Mundial. Sin negar la importancia de los factores internos, el contagio internacional tuvo más relevancia en la gestación de la recesión económica, como sucedió en el resto de Europa. La economía de la Segunda República siguió las pautas internacionales, con las particularidades propias de los países atrasados y los problemas peculiares de una democracia recién establecida.

Las repercusiones de aquella grave crisis del Crack del 29, no se dejaron notar sólo en Estados Unidos, sino en el resto del planeta. Aquello inició un proceso de declive económico mundial sin precedentes que duró años, prácticamente hasta la Segunda Guerra Mundial. La Gran Depresión, fue la más larga en el tiempo, de mayor profundidad y la que afectó a mayor número de países en el siglo XX.; se ha utilizado como paradigma, y conocer como se puede producir un grave deterioro de la economía a escala mundial. No se ha aprendido lo suficiente ni aplicado las medidas preventivas necesarias para evitarlo.

La crisis sanitaria, social, económica y política, provocada ahora por el coronavirus, acaba de comenzar y el futuro vuelve a oscurecerse, sin fecha de caducidad, con consecuencias imprevisibles. Más de 2,7 millones de casos y más de 197.000 muertos en todo el mundo. Solamente en América latina y el Caribe, el virus deja 29 millones de pobres. La miseria ya se está dejando notar. El virus castiga a los países más pobres del planeta, sobre los que se cierne una tormenta perfecta de consecuencias devastadoras. Su sistema sanitario es insuficiente para contener el brote y por la escasez de agua, tampoco es posible poner en marcha medidas de prevención como lavarse las manos.

La gente tiene hambre; la demanda de comida por la crisis del Covid-19, está llevando al límite a los servicios sociales. Los más optimistas consideran que se tardará de uno a tres años, para recuperar la vida anterior a la crisis. Las previsiones apuntan a que la economía española se contraerá un 8% este año. El secretario general de la ONU afirma que es «la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial».

En España, uno de cada tres empleados no trabajará durante el próximo trimestre, ya sea porque está en el paro o porque se ha visto afectado por un ERTE. La tasa de paro que cerró el año pasado en el 13,8% llegará al 19,9% en el segundo trimestre. Si se agregan los afectados por ERTE −que no computan como parados a efectos estadísticos pero tampoco trabajan− la tasa de desempleo llegaría al 34,1% del total.

Con más de 23.000 muertos y 225.000 infectados por el virus, miles de empresas cerradas, muchos de los comercios a punto de desaparecer, miles de trabajadores autónomos sin actividad, millones de trabajadores afectados por los ERTE o desempleados, el Estado de bienestar está en peligro; lo vamos a pagar. Es el crack del 20.20 y tendremos nuestra Gran Depresión.