Otro municipio más se ha visto envuelto en una polémica generada por el régimen fascista vivido en este país durante 40 años. Ha pasado esta vez en Aguilar de la Frontera (Córdoba), en torno a una cruz que fue construida en honor a los combatientes franquistas.

La cruz nunca ha sido ni será un símbolo de reconciliación y por ello la Asociación de Patrimonio Aguilarense ha solicitado oficialmente su retirada para cumplir así con la Ley de Memoria Histórica.

Mª José Ayuso Escobar, alcaldesa socialista, se compromete a respetar la Ley de Memoria Histórica, pero duda de que la permanencia de la cruz suponga un incumplimiento de la misma, por lo que quiere que se estudie a fondo lo que representa la polémica cruz.

Esta polémica se produce cuando la Junta de Andalucía está a punto de aprobar el Decreto sobre Símbolos y Actos Contrarios a la Memoria Histórica. En él se fijan unas duras sanciones contra las instituciones y particulares que incumplan la norma. Sanciones que, en el caso de un ayuntamiento como es el caso, pueden acarrear la retirada de todas las subvenciones y fondos públicos que recibe de la Junta de Andalucía, incluido el trascendental Plan de Empleo Rural.

El decreto establece la creación de un Comité Técnico de expertos que se encargará de dictaminar si un elemento es o no contrario a la Memoria Democrática. Todo apunta, por tanto, y salvo que el ayuntamiento cambie de opinión, a que el destino final de la cruz franquista de Aguilar de la Frontera se decidirá en Sevilla.

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