La Secretaria de Salud Laboral y Medio Ambiente de UGT, Ana García de la Torre, ha afirmado que “las malas condiciones laborales tienen un efecto directo en el empeoramiento de la salud de los trabajadores y trabajadoras. La precariedad laboral mata, y por ello exigimos la derogación de las reformas laborales, que no solo suponen más despidos y más precariedad, sino más muertes y bajas en el trabajo”.

Ana García ha realizado estas declaraciones durante su intervención en una mesa redonda del Foro Umivale sobre Salud Laboral y Absentismo denominado “La Incapacidad temporal y el Ciclo Económico”, donde ha señalado que “hay que la incapacidad temporal disminuirá en la medida en  que se mejore la seguridad y salud de las personas trabajadoras”. Ha recordado “que las bajas laborales, ya sean por contingencia común, como por contingencia profesional, son prescritas por un médico. Facultativos que hacen una estupenda laboral y de los que no dudamos de su juicio ni criterio. Estos profesionales son los que previamente a dar la baja laboral, estudian las patologías de los trabajadores enfermos o accidentados y en base a ese examen, deciden si es necesaria la baja laboral.  Por otro lado, no se debería confundir la incapacidad temporal por enfermedad o accidente con una ausencia injustificada al trabajo, situaciones absolutamente dispares, por tanto, sería más acertado hablar de incapacidad temporal o bajas laborales en lugar de absentismo laboral”.

Para ello, ha considerado que las empresas “pueden influir para evitar bajas laborales de los empleados y empleadas, mejorando las condiciones de trabajo, y no únicamente respecto del horario o el salario, sino también la carga de trabajo, el ambiente laboral buscando centros de trabajo libres de violencia y acoso en el trabajo, el derecho a la desconexión, la conciliación…la forma de gestionar la prevención es fundamental para reducir los riegos y los daños a la salud. Las empresas pueden hacer mucho por mejorar muchos aspectos. Incidiendo en los riesgos psicosociales, estableciendo protocolos, etc. Haciendo una prevención real y no como en muchos casos, formal”.

Trabajo

Además, ha manifestado la necesidad de que “la Negociación Colectiva incida en materia de Seguridad y Salud en el Trabajo, adaptándose los preceptos normativos al ámbito sectorial y a las empresas. La ley de prevención de riesgos establece que la normativa en materia de prevención es de carácter de derecho mínimo indisponible, pudiendo ser mejoradas y desarrolladas en los convenios colectivos.  Con la aprobación de la reforma laboral se despreció la Negociación Colectiva y todos los beneficios que conlleva”.

Las reformas laborales han empeorado las condiciones de trabajo

Ana García ha señalado que la reforma laboral de 2012 trajo consigo la aprobación del art. 52.d del estatuto de los trabajadores que permitía el despido objetivo por la acumulación de bajas médicas intermitentes ya fueran justificadas o injustificadas. Este articulo sin duda generaba miedo entre los trabajadores a ser despedidos en un momento en el que encontrar otro trabajo era muy complicado. Desde UGT hemos luchado mucho por su derogación y que no se pudiera despedir por enfermar y por fin se consiguió en el año 2020. Es indecente que los trabajadores tengan que elegir entre trabajo y salud”.

“Las reformas laborales han precarizado las condiciones de trabajo. Tanto la temporalidad como la parcialidad involuntaria tienen incidencia en la siniestralidad y así lo pone de manifiesto la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2015-2020, ya que dificultan enormemente la gestión de la seguridad y salud en el trabajo, por ejemplo, a la hora de formar e informar a los trabajadores en esta materia, realizar una correcta vigilancia de la salud, así como la indispensable evaluación de riesgos laborales”, ha afirmado.

En este sentido, ha señalado que “la precariedad laboral aumenta la incapacidad temporal, ya que la falta de gestión de los riesgos laborales en las empresas deriva en un mayor número de accidentes laborales y enfermedades profesionales. Aumento que podemos ver a partir del 2013 con el aumento de la siniestralidad laboral, según las estadísticas publicadas por el Ministerio de Trabajo”.

“Hoy en día, el miedo a perder el puesto de trabajo continúa siendo habitual entre la clase trabajadora, y a las consecuencias de las reformas laborales hay que añadir los efectos de la pandemia por la COVID-19”, ha considerado. “Ha quedado demostrado que la elevada temporalidad en la contratación no se ha solucionado, por lo que, desde UGT, reivindicamos la derogación integra de las reformas laborales como medida para mejorar las condiciones laborales”.

El estrés laboral, las depresiones, la ansiedad…la nueva pandemia del mundo del trabajo

Durante su intervención, la Secretaria de Salud Laboral y Medio Ambiente de UGT ha manifestado que “si hubiera una verdadera cultura preventiva en los centros de trabajo, y se gestionaran correctamente los riesgos laborales fomentando la participación de los trabajadores y trabajadoras, si las empresas no externalizaran de forma generalizada la gestión de la prevención, sin duda se reducirían las bajas laborales. Las empresas ven la prevención como un gasto, en lugar de verla como una inversión”.

Además, “se ha producido un endurecimiento por parte de algunas Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social para dar bajas laborales en los casos de accidentes de trabajo a raíz de la crisis económica de 2008. Según las estadísticas que publica el Ministerio de Empleo, hasta el año 2008 el número de accidentes de trabajo sin baja declarados siempre estuvo por debajo de los accidentes con baja. A partir de 2008 este hecho cambia los accidentes sin baja pasan a ser más numerosos que los accidentes de trabajo con baja, además los días de baja se alargan, debido a que las bajas únicamente se reservaban, en aquel momento, a los accidentes de mayor gravedad”.

“Los trabajadores no decimos cómo de grave es el accidente que sufrimos en el trabajo, y la baja laboral la prescribe un médico en función de las lesiones que presenta el trabajador tras sufrir el accidente laboral, por lo que se intuye que, a partir del año 2008, inmersos en la crisis económica, las Mutuas modificaron los criterios para conceder bajas laborales a los trabajadores. Este cambio de criterio influyó en la mejora de los índices de incidencia de los accidentes de trabajo con baja ocurridos en jornada laboral, ya que los accidentes sin baja no computan en el cálculo de este índice”.

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