El personal encargado de desinfectar el mercado de mariscos de Wuhan, donde se cree que se originó el nuevo coronavirus COVID-19, descubrió hace unos días a cuatro miembros de una familia viviendo dentro del establecimiento.

La familia permaneció allí alimentándose de los restos de comida y bebida que quedaron en el mercado, a pesar del aislamiento del recinto y los exhaustivos protocolos para desinfectarlo, después de haber sido cerrado por las autoridades en enero a raíz del brote para evitar la propagación del virus.

Pero el martes 3 de marzo un equipo de desinfección inició una ronda de esterilización y en medio de la oscuridad chocaron con cuatro personas, que no quisieron revelar los motivos que les llevaron a tomar la decisión de permanecer allí escondidos.

En el mismo lugar le fueron realizados los correspondientes exámenes médicos para determinar si estaban infectados con el coronavirus y sorprendentemente los resultados de los análisis resultaron negativos en todos los miembros de la familia.

Igualmente, la autoridades organizaron el traslado de la familia a un hotel donde fueron puestos en cuarentena como medida de precaución.