Agentes de la Policía Nacional han desarticulado en la localidad murciana de Fuente Álamo una organización criminal dedicada, presuntamente, a la explotación laboral de ciudadanos extranjeros.

Un total de 21 personas han sido encontradas en situación irregular en el interior de una empresa, de los cuales ocho de ellos fueron hallados en el interior de un zulo en pésimas condiciones. Un padre y sus dos hijos, encargados de una empresa familiar dedicada a la adquisición de ropa usada para su venta y distribución en países africanos, han sido detenidos como responsables de la organización.

En el momento de la entrada, llevada a cabo por la Policía Nacional y la Inspección de Trabajo, el empresario comenzó a gritar a sus trabajadores para que huyeran y se escondieran. Cuatro de ellos consiguieron saltar la valla exterior, mientras que los demás se encerraron junto al principal detenido durante 15 minutos en una de las naves de la empresa, tiempo suficiente que aprovechó el empresario para esconder a ocho de las víctimas en un zulo y taponar la salida con carros de ropa compacta tan pesados que resultaba imposible que las víctimas pudieran salir por sus propios medios, extremo que provocó la necesaria intervención de varios agentes en el rescate.

Este habitáculo había sido confeccionado durante los meses del confinamiento con el fin de esconder personas en su interior en el caso de una intervención policial.

Los detenidos captaban a ciudadanos extranjeros en situación irregular para obligarles a trabajar sin ninguna garantía legal durante largas jornadas de trabajo. Aprovechaban su vulnerabilidad y su situación de necesidad para someterlos a durísimas condiciones laborales. Un salario de dos euros por cada hora de trabajo y una ausencia total de medidas de seguridad e higiene laboral eran parte las condiciones laborales.

A todo ello se sumaba la falta de asistencia en caso de accidente de los trabajadores. En una ocasión, a uno de ellos se le cayó un palé de ropa encima y no recibió asistencia sanitaria. Los detenidos han sido puestos a disposición del Juzgado de Instrucción en funciones de guardia de Cartagena por su participación en un delito contra los derechos de los trabajadores.

El origen de la ropa

El origen de la ropa que era objeto de este tráfico está siendo estudiado, y al respecto se indica la existencia de numerosos contenedores de ropa usada en diversas ciudades españolas, cuyo destino ha sido denunciado en varias ocasiones como poco claro. Aunque la normativa existente exige unas garantías de trazabilidad y control que harían imposible la explotación laboral y la llegada sin control a África del Norte y Ecuatorial, lo cierto es que se ha señalado repetidamente que algunas empresas o incluso ONGs a las que los ayuntamientos encomiendan esta tarea, no realizan los oportunos controles y apuestan por deshacerse de la «mercancía» de la forma más lucrativa posible.

De esta forma conviven proyectos muy serios que cuidan el destino y la función social del residuo con otros que buscan el enriquecimiento fácil, de manera que la ropa usada puede acabar, tras un tratamiento más que dudoso, explotación laboral y una importación irregular, precisamente en los mercadillos informales de muchos de esos países africanos.