La Plataforma No a la Mina en el Valle del Corneja lanza sus propuestas a los políticos para frenar la despoblación y crear empleo

En este momento en el que la campaña electoral está a punto de dar el pistoletazo de salida y todavía resuena el eco de la manifestación, en Madrid, de miles de personas del mundo rural reivindicando medidas contra la “España vaciada”, desde la Plataforma No a la Mina en el Valle del Corneja lanzan una serie de propuestas, que esperan que recojan los partidos políticos, con el fin de reviltalizar el Valle del Corneja.

“En muchas ocasiones nos han acusado de no querer el desarrollo de nuestra tierra, por estar en contra de la minería a cielo abierto, y de no ofrecer alternativas a las misma”, han manifestado sus representantes. “Con esta batería de propuestas consideramos no solo que se podría atraer a personas de todas las edades al mundo rural, también la creación de empleo, que conllevaría que nuestros mayores no tuvieran que abandonar sus hogares y las personas dependientes y discapacitados, tuvieran una vida mejor en nuestros municipios”, apuntan.

Sus reivindicaciones no dejan de lado el “no a la mina” que han enarbolado durante estos dos años, en contra de los dos expedientes mineros que amenazan sus tierras, sus puestos de trabajo, su salud y patrimonio cultural: Sonsoles 1.138 y Villatoro 1.143. Sin embargo, se muestran dispuestos a seguir dialogando con todos aquellos políticos que luchen contra la especulación que conllevaría una mayor despoblación y el enriquecimiento de multinacionales que solo pretenden llevarse la riqueza del Valle del Corneja, dejando desolación a su paso, aclaran.

 

Propuestas laborales y sociales

En su defensa contra la minería, las personas que se mantienen en los pueblos siempre han sido lo más importante. En este sentido sus propuestas pasan por frenar la despoblación incrementando la prestación por dependencia en los municipios rurales, sobre todo en los más pequeños, y en los servicios que se prestan a aquellos que permanecen en sus hogares como la asistencia personal, la teleasistencia o el transporte, por poner algunos ejemplos. Con esto se evitaría el “éxodo” hacia las residencias y se incrementaría la vida en los municipios. Además, se incentivaría a los operadores a prestar servicios en municipios dispersos y poco poblados.

El fomento de empresas de economía social como centros especiales de empleo o cooperativas y asociaciones sin ánimo de lucro sería otra medida que garantizaría la vinculación al desarrollo local.

Por otro lado, la formación con certificación en atención sociosanitaria para dar servicio a personas dependientes en sus hogares. Esta formación, dirigida a personas de todos los municipios, que tienen una mayor dificultad para acceder al mercado laboral como las personas con discapacidad, mayores de 45 años, parados de larga duración, inmigrantes…  podría ser impartida en localidades más grandes como Piedrahita o Barco de Ávila.

Para la atención a dependencia, desde la Plataforma se considera fundamental involucrar a los ayuntamientos, con el fin de que faciliten edificios o espacios infrautilizados como centros multiservicios.

Y, por supuesto, la implantación en las pequeñas residencias de titularidad municipal del. nuevo modelo de atención a la dependencia en el que se promueve la atención en el domicilio, de tal manera que la  residencia podría gestionar plazas temporales de respiro o para personas de grandes necesidades, alternando este servicio con la atención en el hogar y otros servicios de promoción de la autonomía. También los centros de titularidad municipal infrautilzados pueden convertirse en centros de referencia o  centros multiservicis de atención a la dependencia.

Una de las propuestas “más arriesgadas y avanzadas” pasaría por acondicionar domicilios en los que la tecnología facilitara la vida de las personas mayores. “Hogares inteligentes y seguros” con camas automáticas, televisiones con acceso a Internet que permitan consultar médicas on-line… Para ello desde la Plataforma asumen que la conexión a Intenet tendría que ser óptima, regulada por ley.

 

Elementos a potenciar

Por otro lado consideran imprescindible potenciar los  municipios pequeños frente a los grandes. Fomentar el transporte de los pueblos a la ciudad. Una atención médica más asidua. Un mayor cuidado de las vías pecuarias, de los caminos rurales y los senderos. Mejorar la calidad del agua, llevando a cabo sondeos para proveer de agua a la ganadería, sin malgastar el agua para la población, e impulsar la ganadería autóctona como la raza avileña o la oveja merina, entre otras, dando prioridad a la calidad frente a la cantidad.

 

Como foco de atracción

Desde la plataforma también se considera importante atraer a los 23 pueblos que forman el Valle del Corneja a “nuevos habitantes”. En este sentido la creación de centros de negocios rurales para empresas tecnológicas podría contribuir a ello.

Atraer el turismo sostenible con la creación de albergues y hostales rurales públicos, con los que también se podría crear empleo, sería otra opción. Estos podrían estar ubicados en edificios en desuso.

Relacionada con el turismo otra de sus apuestas; la recuperación de caminos para favorecer el senderismo y diferentes tipos de actividades.

Para ganaderos y agricultores el foco se centra en la creación de centros de asesoramiento en dos áreas: transición hacia la ganadería y agricultura ecológica y políticas de atracción y cooperación rural.

Los más jóvenes también tienen su espacio con políticas activas de captación, usando como reclamo viviendas y bares municipales. O elevar el parapente como actividad de máximo interés para el Valle del Corneja, organizando actividades para la sensibilización de este deporte, que podrían partir de los centros de educación.

 

Cultura y patrimonio

Y todo ello sin olvidar la importancia de llevar a cabo actividades para la recuperación del patrimonio histórico del valle. O la creación de diferentes tipos de museos y espacios culturales que llenen el vacío que dejaron instituciones que han desaparecido porque, tal y como afirman miembros de la plataforma: “sin cultura la vida en el mundo rural tiene los dias contados, los pueblos se empobrecen, las personas tienen menos espacios que compartir y desaparecen la creatividad y el espíritu crítico”.

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