Marta Santos
Co-Portavoz Federal de EQUO

La acción institucional contra la Despoblación por parte del Comité Europeo de las Regiones o de las gestiones autonómicas de los ejecutivos regionales de las autonomías españolas más castigadas por la despoblación rural,  Castilla-León, Castila-La Mancha, Aragón o Valencia, ha sido un enorme fracaso… Gran parte de las comarcas rurales castellanas, por ejemplo, poseen una densidad de población inferior a 10 habitantes por Kilómetro cuadrado: auténticos desiertos demográficos.

La despoblación rural y el envejecimiento en nuestros pueblos, son los principales problemas. Las políticas de la Unión Europea y del Gobierno de España en Desarrollo Rural no han servido ni para fijar población, ni para mejorar la calidad de los servicios públicos, ni para crear actividades productivas sostenibles en el tejido rural. Entre 1986 y 2013, España recibió 151.400 millones de euros para política agrícola, ganadera y de desarrollo rural, y 153.000 millones de euros, a través del Fondo de Desarrollo Regional (FEDER) y del Fondo Social Europeo (FSE). ¿Dinero desperdiciado? Evidentemente, sí.

La falta de empleo en el medio rural, echa literalmente a los jóvenes de sus pueblos. La sociedad rural ya no se sostiene con los jóvenes con los que cuenta actualmente. En muchas de nuestras comarcas, no se alcanza la masa crítica suficiente de parejas jóvenes con hijos, que apuesten por buscarse aquí un futuro. Ellos son los únicos que, realmente, se preocuparán de afrontar los retos del medio rural, lucharán por adaptarse a los cambios y propiciarán un contexto de desarrollo real, que sustente a una sociedad viva, dinámica, y feliz de habitar en un entorno natural.

Sin embargo, una “sociedad jubilada” será pasiva, rechazará los cambios, no luchará  por buscar un futuro aquí para sus hijos, y aceptará la decadencia, la lenta agonía, y la transformación de los pueblos en meras “residencias para vacaciones”, en el mejor de los casos.

Por lo tanto, lo que realmente necesitamos de la política local, es que genere las condiciones apropiadas para la creación de empleo ; que dote a nuestros pueblos y comarcas de servicios públicos de igual calidad que en la ciudad, y que contribuya a modernizar el medio rural , para que así nuevos jóvenes se planteen quedarse o venir a vivir al campo. Todo lo demás es pura palabrería

Por eso, la economía circular y el empleo verde, son auténticas oportunidades reales de empleo para nuestros pueblos:  trabajos de rehabilitación/construcción sostenible, trabajos forestales ( podas, leña, desbroce, mantenimiento de caminos, riberas, etc.) , biomasa, aprovechamientos resineros, aprovechamientos micológicos, energías renovables., guías para turismo de naturaleza y  ornitológico; arte y cultura en la naturaleza, tratamiento y depuración de aguas residuales, gestión, reciclaje, y tratamiento de residuos, son algunos de los ejemplos de actividades reales que están ahora mismo creando empleo en el medio rural.

Otro sector clave, que hay que tener muy en cuenta para favorecer el empleo en el medio rural, es el sector agroalimentario: las oportunidades de negocio están en la transformación de productos autóctonos en origen ( incrementando así su valor añadido), fomento de la comercialización on-line de los productos, nuevos cultivos, como plantas aromáticas ( con alta demanda en la industria alimentaria, cosmética y farmaceútica, y adaptadas al terreno ) . Mención aparte merece el fomento de la agricultura y ganadería ecológicas. La venta directa del agricultor al consumidor, acorta los canales de distribución, obteniéndose un precio más justo para el consumidor y para el productor, y son esos canales cortos de distribución los que facilitan a los productores obtener unos márgenes de beneficios que permiten una vida digna en el campo.

La focalización a la calidad del producto tanto agrícola como ganadero es la vía de supervivencia del pequeño agricultor y ganadero:  no sirve de nada intentar competir en precio con la agricultura ó ganadería intensivas, que no generan empleo de calidad  en los pueblos. Ni tampoco necesitan mano de obra al estar eminentemente desarrollado por máquinas. Los márgenes comerciales con los que trabaja tanto la ganadería como la agricultura intensiva, son muy escasos;  se basan en generar producto cada vez a menores costes marginales, a base de intensificar la producción, mecanizarla, reducir mano de obra, aumentar pesticidas y fertilizantes químicos en el caso de la agricultura, y antibióticos y medicamentos en el caso de la ganadería. Y por supuesto, están creando un enorme problema medioambiental derivado de la gestión de sus residuos. La actual problemática de las macrogranjas, es el fiel reflejo de todo ello. La viabilidad económica para la pequeña agricultura y ganadería,  es producir productos autóctonos, de calidad, e ir hacia la producción en ecológico. La ventaja de la producción en ecológico es un mayor precio del producto, y una mayor estabilidad del mismo. Por no hablar de los beneficios para la salud de los consumidores, y el medio ambiente, cuestiones cada vez más demandadas por la sociedad. Con la venta directa al consumidor y promocionando los canales cortos de distribución,  logramos que se puedan consumir alimentos ecológicos más sanos,  más asequibles para todos los bolsillos, y con un mayor margen comercial que permitirá a los pequeños productores y productoras   vivir en sus pueblos .

Por otro lado, las tecnologías deberían estar permitiendo que en el ámbito rural el teletrabajo fuese una alternativa real de empleo. Pero falta mucho para que las zonas rurales alcancen un nivel de conexión a Internet que permita el desarrollo. Es una cuestión de voluntad política luchar por la implementación de las condiciones necesarias para atraer a este tipo de profesionales a nuestros pueblos, para lo que se necesita la implantación y/o   mejora de la conexión internet  en todos los núcleos rurales. Desde los ayuntamientos y mancomunidades es perfectamente  posible fomentar específicamente la  contratación entre empresas del sector de teletrabajo ( call centers, por ejemplo),  y cooperativas, especialmente de mujeres locales. Los ayuntamientos pueden colaborar para favorecerla contratación: incentivos fiscales, cesión locales municipales, etc..

Se necesita fomentar la formación específica en marketing digital, comercio on-line, redes sociales, elaboración páginas web, etc..  Especial atención desde entidades públicas ( Servicio público de empleo, formación profesional no reglada, etc… ) para impulsar este tipo de formación especialmente en el ámbito rural.

Para todo ello, lo primero es conseguir banda ancha para un internet de mayor calidad en nuestros pueblos.

Otro gran problema del mundo rural: el  envejecimiento de la población; especialmente en el ámbito rural, es un problema especialmente agudizado en algunos territorios añadido a la despoblación.  El fomento de cooperativas de mujeres en el ámbito rural, debidamente formadas para prestar esos servicios a los mayores, serviría para fijar a la población femenina en el ámbito rural, y proporcionaría un empleo de calidad; además, el fomento desde las  instituciones públicas de microresidencias en los pueblos, permitiría que cooperativas de mujeres gestionaran la atención a mayores en residencias locales, de forma que las gente mayor no tenga que irse de sus lugares de residencia. La actual legislación, impulsa a que sean grandes empresas, oligopolios muchas veces, las que se queden con las contratas de gestión de residencias; a dichas grandes empresas, no les interesa empresarialmente la gestión de pequeñas residencias en pueblos; por tanto, habría que impulsar una simplificación de los requisitos legales para permitir que pequeñas cooperativas ó empresas locales, puedan gestionar este tipo de establecimientos, ayudando a fijar empleo local, especialmente femenino, de muy difícil empleabilidad en ámbitos rurales.

En todo caso, se necesitan unos servicios públicos, especialmente relativos a Sanidad y Educación, que unidos a una mejora del transporte público, no supongan una heroicidad vivir en los pueblos…

Mención aparte merece resaltar el hecho de que es necesaria una formación de calidad para los políticos de las corporaciones municipales. También para el personal administrativo y técnico  de los Ayuntamientos. Una formación enfocada al impulso tanto económico como social y cultural de los pueblos. En la mayoría de ocasiones, la buena voluntad no basta para tomar decisiones y proporcionar nuevas iniciativas enfocadas a dinamizar nuestro campo.

Para que la política de lucha contra la despoblación tenga éxito, es prioritario movilizar al tejido social en estas áreas en torno a iniciativas activas y eficaces, desde las Instituciones más próximas (Ayuntamientos, Entidades Cívicas, Mancomunidades y Comarcas) y desde la Sociedad en proyectos que pongan en valor los recursos endógenos del territorio, que sean pilotados por la población local, que sean sostenibles social y ambientalmente, y que fortalezcan los tejidos sociales y empresariales autóctonos. Algo, que desde luego no ha sido tenido en cuenta hasta ahora. Así nos ha ido.