A raíz de la multitudinaria movilización vivida en Madrid este pasado domingo en pro de la Sanidad Pública Isabel Díaz Ayuso ha manifestado una ambivalencia silenciosa por tal de lanzar balones fuera, aunque las palabras, actuales y previas, se le están volviendo en contra.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, de forma recurrente, ha insistido que es la misma oposición de izquierdas la encargada de organizar estas protestas, del mismo modo que ha asegurado que son estos quienes necesitan «reventar lo público para que no funcione y tener algo que contar en las urnas”, obviando que es la derecha la que lleva gobernando décadas en Madrid.

Aun así, ella, recientemente insistía en afirmar que no conoce a «un solo madrileño que no esté orgulloso de su sanidad pública”, haciendo oídos sordos a las más de 200.000 personas que se movilizaron este pasado domingo.

Los médicos por su parte ya llevan amenazando con ir a huelgas desde 2020, lejos de relacionar su actividad y protesta al marco electoralista.

Desde entonces, Ayuso, les ha acusado de no querer trabajar, aunque ahora exprese que «siempre estaremos dispuestos a escuchar a los médicos y enfermeros; a intentar mejorar sus condiciones”.

La falta de médicos ante esta carencia de escucha por su parte la lleva a reclamar que «en este país tenemos un problema de falta de médicos”, cuando estos aluden a la carencia y mejoras de las condiciones laborales y así no tener que emigrar.

«Madrid es, para los médicos, uno de los peores destinos a los que optar. Es la segunda comunidad autónoma que peor les paga (unos 3.000 euros menos al año que la media española), a pesar de ser una de las regiones donde el coste de la vida es más alto», explican desde el medio digital.

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