El propietario del restaurante El Pirata de Formentera, en Baleares, fue detenido el pasado domingo y quedó posteriormente en libertad acusado de presuntos delitos de lesiones y contra los derechos de los trabajadores por tener a los empleados en cuarentena trabajando.

El local fue clausurado el 14 de agosto por orden del Gobierno de Baleares y se hizo un llamamiento para que los clientes que habían estado en el establecimiento entre el 10 y el 14 de agosto se sometieran a pruebas PCR para comprobar si se habían contagiado.

Este cierre se produjo tras conocer que cinco trabajadores que debían guardar cuarentena por haber estado en contacto con dos empleados que habían dado positivo por Covid-19 seguían trabajando. Según ha informado la Guardia Civil, el propietario Joan Yern Mayans, pasó la noche del domingo en el calabozo y el lunes quedó en libertad con cargos.

Desde Salud han informado de que hay un total de 15 trabajadores contagiados. Aún así, han especificado que no se ha hecho recuento de las personas que se hayan podido poner en contacto con la conselleria a raíz del llamamiento.

El Govern lanzó un comunicado a mediados de agosto para pedir colaboración de la ciudadanía para que las personas que hubieran estado en el restaurante entre el 10 y el 14 de este mes se hagan una prueba PCR.