El grupo ‘300 do Brasil’ es un movimiento fascista que dispone de grupos militarizados, autoorganizados y con entrenamiento de combate. Se presentan como el «grupo más grande para el fin de la corrupción y la izquierda en Brasil».

Este grupo ultra y militar apoya fervientemente a Jair Bolsonaro, presidente de Brasil. Su líder, Sara Winter, fue fundadora del movimiento Femen en Brasil y se reconvirtió en incondicional acólita de Bolsonaro. Ahora, Winter ha sido detenida por liderar un grupo que lanzó fuegos artificiales contra la sede del Tribunal Supremo.

Winter, miembro del partido de extrema derecha de Bolsonaro Alianza por Brasil, en 2012 fundó la filial de Femen en el país sudamericano tras un viaje a Kiev, Ucrania, aunque un año después fue desvinculada por el movimiento debido a su deriva ideológica. Está siendo investigada en el proceso sobre la difusión de noticias falsas y ofensas a las autoridades judiciales por parte de grupos bolsonaristas.

La Policía ha arrestado además a otras cinco personas, aunque sus identidades no han sido reveladas. Todos ellos han sido encarcelados por orden de la Fiscalía General, que ha observado indicios de que estarían captando financiación para cometer crímenes previstos en la Ley de Seguridad Nacional en apoyo a Jair Bolsonaro.

Los ‘300 de Brasil’ toman el nombre en referencia a los 300 espartanos que se enfrentaron a las fuerzas del Imperio persa en la Batalla de las Termópilas. La promesa de exterminio de la izquierda es una constante. Además, el entrenamiento «con lo mejor en estrategia e inteligencia» es común. Los videos y fotos están prohibidos, requieren ropa adecuada para el entrenamiento físico para combatir y recolectan los teléfonos móviles.

«¿Qué esperar de una acción que habla sobre exterminio, llevar artículos para la guerra y cuya organización proviene de un ex nazi? Hoy atacaron a periodistas, mañana no lo sabemos», se preguntaba la periodista Jessica de Almeida hace unos meses en este artículo. Sus preguntas siguen sin ser contestadas.