Tras una investigación de varios meses, la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional ha conseguido determinar que los trabajadores de los locales de un propietario de Platja D’Aro eran contratados de forma irregular y que se encontraban en una situación de vulnerabilidad y explotación laboral.

Según fuentes policiales, el empresario “abusa de la situación de necesidad de estas personas y las condiciona a aceptar unas condiciones laborales muy por debajo de lo legalmente establecido”.

En el caso de uno de los trabajadores, la situación era tal que éste vivía en un pequeño habitáculo ubicado en la trastienda de uno de los locales, y según declaró a los agentes, se vio en la necesidad de hacerlo debido a la vulnerable situación que atravesaba.

Los trabajadores realizaban diversas tareas, como la limpieza, el mantenimiento y la atención al cliente, en los establecimientos propiedad del empresario durante trabajaban jornadas que superaban las ocho horas diarias. Además, se les negaba el contrato y no estaban dados de alta en la Seguridad Social.

El empresario ha sido detenido y se encuentra bajo disposición judicial por delitos relacionados con la legislación penal y de extranjería.

La explotación laboral en la hostelería es un problema que se ha visto recrudecido tras el regreso de la pandemia, además del incremento de las inspecciones laborales comandadas desde el Ministerio de Yolanda Díaz, que han certificado condiciones abusivas.

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