¿Es el día de la mujer trabajadora el día de la hipocresía internacional?

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Qué es el feminismo se preguntan en los medios o se preguntan los políticos una vez al año al tiempo que juzgan a la portavoz de un partido por ser “novia de” o mientras tienen en sus programas electorales legalizar la mercantilizacion de la mujer como un objeto sexual, ya sea a través de la regulación de la prostitución o de los vientres de alquiler, una nueva forma de como la ley podría permitir que miles de mujeres jóvenes de clase obrera se convirtieran en las incubadoras de las clases altas. Al igual que el tráfico ilegal de órganos estamos ante otra versión de como una clase puede llegar a ser la “garrapata” de la otra.

Feminismo es reconocer de dónde venimos y saber hacia dónde vamos; es no olvidar a aquellas que arriesgaron su vida para que hoy vestir vaqueros no sea sinónimo de ser el blanco fácil de agresiones; es recordar cada día a las que siendo objeto de burla se rebelaron para poder estudiar y trabajar igual que los hombres; pero también significa conocer nuestras metas: nuestro empoderamiento. Por cierto, no olvidemos a las que murieron brutalmente asesinadas por dedicar su vida a la ciencia o la filosofía, como fue el caso de Hipatia cuyo delito era ser demasiado inteligente en un mundo oscuro plagado de ignorancia y prejuicios religiosos.

El empoderamiento de género pero también de clase. Es fácil mirar a grandes iconos femeninos de los negocios y pensar que con esfuerzo y tesón alcanzaremos la gloria, pero dejadme que os diga que Ana Botín no sabe lo que es ir andando 30 minutos hasta llegar a clase, lo cierto es que nos venden ejemplos de éxito de personas nacidas en la opulencia cuyo devenir en la vida les ha sido dado. No, compañeras y compañeros ese no es el ejemplo de mujer fuerte y triunfadora que quiero para guiar mis pasos y los de mis compañeras. Son los ejemplos de Rosa Luxemburgo o de Marina Raskova, entre otras muchas.

Foto de Marina Raskova, avisdora soviética, conocida por su heroica lucha contra el nazismo.

La mayoría de ellas son anónimas, un ejemplo de luchar son las mujeres palestinas que tienen que acostar a sus hijos en esquinas diferentes de las habitaciones durante los bombardeos israelíes para que por lo menos alguno de sus hijos viva un día más, ellas que resisten la muerte de sus seres queridos con entereza y educan a las próximas generaciones a resistir y combatir al mal que se les cierne sobre sus cabezas. Ellas que usan piedras para defenderse de las desapariciones forzosas y las balas. Ellas que usan las ideas para vender al olvido.
El término “feminismo” está desvirtuado. Hará escasas semanas una columna de mujeres al grito de feminismo marchaba por EE.UU contra Trump con imágenes de una mujer con velo. Una mujer siria, perteneciente a una importante facción terroristas de los llamados rebeldes moderados que han intentado destruir el último país laico de Oriente Medio. Una firme defensora de la sharia marcando el ritmo de una manifestación supuestamente feminista porque hoy en día no juzgamos la información que recibimos, no la contrastamos y como resultado vivimos en un corral de ganado donde el que se pregunta es mirado como un bicho raro. Ojalá y todos nosotros fuéramos bichos raros.

            Cartel empleado por la Marcha de mujeres contra Trump.

Europa se acerca al abismo, el abismo de legislar la mercantilización del cuerpo de la mujer por dinero. Todo no vale para aumentar el PIB. Una de esas cosas es objetividad a un ser humano, objetividad su dignidad, borrar todo vestigio de humanidad, para permitir que seres sin escrúpulos maltraten y abusen impunemente de mujeres y niñas de clases pobres, de clases obreras.
Alemania ha legalizado la prostitución y como resultado se han abierto donde antes se emplazan antiguos y enigmáticos hoteles, macro burdeles abiertos 24 horas donde las jóvenes viven y “atienden” . Hoy una joven de clase humilde que se niegue a venderse como esclava sexual se ve privada de la prestación por desempleo y por ende, en la calle, desamparada y en mayor riesgo de exclusión social.
Mientras tanto aumentan el número de redes traficantes de mujeres y niñas por Europa alimentadas por la desesperación de quienes huyen de la guerra, guerra ideada en el seno de nuestra civilización, al tiempo que el lobby de la pornografía blanquea la imagen de las vejaciones y humillaciones que reciben dentro y fuera del set aquellas que de una forma u otra la necesidad y la desigualdad de este mundo, de este sistema económico llamado capitalista, las empuja. Un sistema deborador de aquellas que no tienen permiso para soñar. Nacidas sin alas.

Niñas brasileñas explotadas sexualmente para las perversiones de los estranjeros.

Europa es la gran fantasía que entraña la sombra de aquellos que de verdad manejan los hilos entre los cuales nunca nos encontraremos. Sin embargo, no está todo perdido. Suecia a la cabeza del abolicionismo ha reducido prácticamente en su totalidad la prostitución en el país y marcan el camino para otros países y para otras sociedades que emulan su hazaña.
Mientras celebramos el día de la mujer miles de niñas son vendidas, miles de niños y niñas acaban en las fábricas ilegales de la frontera europea muchos de ellos serán parte de esos 11.000 niños que el año pasado desaparecieron de los campos de refugiados, otros tantos jóvenes y huérfanos arrojados por Europa al mayor país de tráfico de órganos del antiguo continente, Turquía, ¿cómo negar la hipocresía internacional?

Niño refugiado en Turquía trabajando en una fabrica ilegal textil.

Lo cierto es, que todos somos mercantilizados, con la salvedad que nosotras lo sufrimos por partida doble ya que en los hogares también la mujer juega con la desventaja de vivir en una cultura patriarcal que espero algún día poder verla erradicada.
Ellos limpian sus guadañas que sutilmente enmascaran pero nosotras estaremos al acecho pues siempre hemos luchado y siempre lucharemos hasta alcanzar nuestra libertad.

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