Hoy en día se producen alimentos más que suficientes para toda la población mundial, sin embargo, cerca de 821 millones de personas sufren subalimentación crónica. El logro de la seguridad alimentaria para todos requiere un enfoque integrado de todos los actores, incluyendo los gobiernos. Para reducir esa cifra y alcanzar el Hambre Cero para el año 2030, se requerirá una legislación adecuada respaldada por los necesarios presupuestos y un seguimiento adecuado, que propicie marcos jurídicos legítimos y duraderos.

FAO plantea diez ideas sobre cómo los parlamentarios pueden ayudar a lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 (ODS 2) sobre el Hambre Cero:

1. Establecer los principios que orienten las políticas para acabar con el hambre y la malnutrición.

La Constitución de un país es su norma suprema, el pilar sobre el cual se sustentan los derechos de los ciudadanos y las obligaciones del Estado. Al incluir el derecho a una alimentación adecuada en sus Constituciones, los países otorgan a este objetivo la mayor garantía de cumplimiento. Cuando los programas son apoyados por la legislación, se convierten en políticas gubernamentales.

Hasta la fecha, 30 países han reconocido explícitamente el Derecho Humano a una Alimentación Adecuada en sus constituciones. Estos países incluyen Sudáfrica, Filipinas, Ucrania, Zimbabwe, Egipto, Fiji o Guyana. El ejemplo más reciente es Nepal, que contó con apoyo de la FAO durante el proceso de añadir el derecho a la alimentación a su Constitución en 2015.

2. Establecer las reglas del juego para supervisar las leyes y organizar su implementación.

Los legisladores deben criticar, cuestionar y autorizar a otros órganos del gobierno. Las herramientas que tienen a su disposición para garantizar y solicitar la rendición de cuentas incluyen sesiones de preguntas, aprobación de presupuestos y comités de selección.

Por ejemplo, en Honduras, los órganos de control del Estado deben supervisar la Ley para el Programa Nacional de Crédito Solidario para la Mujer Rural (Credimujer) y presentar informes anuales de rendición de cuentas.

3. Proyectos de leyes que incorporan la seguridad alimentaria y nutricional, al tiempo que consideran las necesidades de todos los sectores.

Garantizar la seguridad alimentaria y nutricional requiere la participación de los diversos sectores que conforman el sistema alimentario. Esto significa tener en cuenta las necesidades de los pequeños agricultores, pastores y pescadores artesanales y ayudarles a desarrollar sus capacidades a través de iniciativas de protección social a favor de los eslabones más vulnerables del sistema alimentario.

En el marco de la Ley de Alimentación Escolar de Bolivia, microempresas formadas por mujeres rurales contratadas por las autoridades locales para preparar y distribuir almuerzos escolares. Los menús, diseñados con aportaciones tanto de las juntas escolares como del nutricionista del municipio, incluyen productos de la región.

4. Aprovechar el conocimiento de las instituciones académicas.

Los legisladores necesitan comprender el alcance de un problema y poder medir los efectos de las políticas. Para hacerlo, pueden capitalizar la experiencia de la comunidad académica a la hora de desarrollar, implementar y supervisar la legislación o las políticas públicas relacionadas con el Derecho a una Alimentación Adecuada.

En España, se creó la Cátedra de Gobernanza Global Alimentaria de la Universidad de Oviedo, para fomentar la investigación sobre cuestiones relacionadas con la seguridad alimentaria y nutricional, evaluar políticas, analizar la coherencia entre programas y elaborar un informe anual que revise la estrategia y las buenas prácticas.

5. Mantener un diálogo con la sociedad civil, las empresas y los diferentes órganos del gobierno.

Para que el proceso de hacer las leyes tenga éxito, se requiere no solo voluntad política, sino también gobernanza participativa. Los parlamentarios deberían abrir el debate a los grupos que trabajan en áreas relacionadas con la alimentación y la nutrición, para garantizar que las leyes se aprueben en base al consenso y reciban aportes de toda la sociedad.

La Ley de Etiquetado de Alimentos de Chile, cuyo objetivo es combatir el sobrepeso y la obesidad, se redactó en consulta con empresas, algunas de las cuales se oponían a esta ley, mientras que otras expresaron su voluntad de reformular ciertos alimentos.

6. Seguir una formación especializada.

Para conseguir la aprobación e implementación de leyes y propuestas legislativas fuertes, los parlamentarios y sus asesores deben tener una base técnica adecuada en materia de seguridad alimentaria y nutricional. Los parlamentarios no siempre son especialistas en temas relacionados con el hambre y la malnutrición. Al asistir a talleres y cursos de capacitación dirigidos por expertos, pueden desarrollar sus capacidades.

En 2016, la FAO y el gobierno de Togo organizaron un taller para los miembros del parlamento togolés para fortalecer las capacidades necesarias para elaborar una ley marco sobre el derecho a la alimentación, aprender sobre instrumentos pertinentes y conocer ejemplos de otros países.

7. Compartir conocimientos y experiencias.

La creación de redes de intercambio de conocimientos permite a los legisladores implementar leyes y legislar de acuerdo con los contextos específicos de sus países. Los parlamentarios deben compartir sus experiencias sobre cuánto y cómo se está avanzando en las políticas públicas. Deben reflexionar sobre cómo mejorar los procesos legislativos y formular políticas públicas eficaces.

Como ejemplo, el Frente Parlamentario contra el Hambre de Haití viajó a Rwanda para reunirse con legisladores, expertos y representantes de la sociedad civil de África oriental, con quienes compartieron sus experiencias.

8. Sensibilizar e informar a la opinión pública.

Los legisladores deben comunicar y concienciar sobre los problemas, explicando claramente al público por qué se aprobó una ley determinada y las repercusiones que tendrá. Esto aumenta la probabilidad de que los ciudadanos respalden el trabajo de los parlamentarios. Compartir información promueve la transparencia y la rendición de cuentas y garantiza que las organizaciones y las personas conozcan los problemas relacionados con el hambre y puedan reivindicar sus derechos.

En El Salvador, el derecho a la alimentación se ha promovido en la radio y en la prensa. En Togo se creó la Red Togolesa de Periodistas por el Derecho a la Alimentación con el fin de promover el derecho a la alimentación, sensibilizar a los ciudadanos sobre sus derechos e informar al público sobre el trabajo realizado por los organismos gubernamentales.

9. Formar alianzas inclusivas.

Como se indica en ODS 17 (Alianza para el Desarrollo Sostenible), los programas exitosos de desarrollo sostenible requieren alianzas entre los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil. Estas alianzas han de tener objetivos compartidos basados en el bienestar de la población. La malnutrición en todas sus formas ha de abordarse como una cuestión prioritaria. Esto significa superar las diferencias ideológicas.

Actualmente hay más de 30 Alianzas y Frentes Parlamentarios en todo el mundo, que representan tanto las alianzas nacionales como las regionales. Japón, España, Filipinas y Madagascar figuran entre los países que han conseguido reunir a diferentes grupos políticos interesados en promover el derecho a la alimentación y combatir el hambre.

10. Trabajar hacia una meta común: construir una Alianza Global para el #HambreCero.

Para que el ODSD 2 se convierta en una prioridad en las agendas políticas regionales y globales, es esencial que todas las partes interesadas se unan para trabajar hacia una visión compartida para el futuro. Esto puede lograrse participando activamente en foros internacionales, manteniendo un diálogo abierto con los parlamentos y organismos regionales encargados de los asuntos de integración, y apoyando el seguimiento de los compromisos políticos a nivel regional. También es importante trabajar con organismos especializados, como los de las Naciones Unidas, así como con el apoyo de donantes extranjeros.

Legisladores de Asia, África y América Latina y el Caribe asistirán a la Primera Cumbre Parlamentaria Mundial contra el Hambre y la Malnutrición con el fin de hacer realidad el Hambre Cero desde una perspectiva global y que los esfuerzos y alianzas regionales puedan apoyarse mutuamente y avanzar en una misma dirección.


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