La tos es un molesto acompañante en muchos momentos de nuestro día a día. Además, es un síntoma que puede advertir de enfermedades graves, incluido el Covid-19. Más allá de eso, si hay algo claro es que todo el mundo asocia la tos a los catarros y constipados, aunque su presencia es característica de otras enfermedades.

Os mostramos con detalle qué es la tos, cuántos tipos existen y por qué se produce, además de indicar algunas fórmulas eficaces para reducir su aparición.

¿Qué es la tos?

La tos es un proceso natural del organismo, no hay que alarmarse en exceso porque aparezca, ya que su presencia es síntoma de que algo no funciona de manera correcta y hay que buscar una solución. De hecho, la tos se considera un mecanismo de defensa. Cuando tosemos, lo que intentamos es excretar elementos extraños en las vías respiratorias para tomar aire en buenas condiciones.

De algún modo, la tos actúa como el sudor o la orina, son formas de excretar o expulsar lo que no es útil para el organismo. En el caso del sudor, su función es también de hidratación. Pero queda claro en este punto que la tos es una aliada, y no una enemiga.

No obstante, no podemos quedarnos ahí, pues si se tose mucho es porque algo no funciona bien en las vías respiratorias, de ahí que en medicina la tos sea un síntoma de muchas enfermedades.

La acción de toser, que es involuntaria en muchos casos, se basa en tres movimientos: la apertura de la glotis al introducir aire en el organismo, el cierre de la abertura de la laringe mediante la contracción de los músculos respiratorios y posteriormente una nueva apertura de la glotis para expulsar el aire con impurezas del interior.

¿Qué tipo de tos existen?

Otro de los aspectos relevantes de la tos es que no todas las formas de toser responden a la misma tipología ni a las mismas causas. Cuando compramos un medicamento en la farmacia, o cuando acudimos a la consulta de un doctor, es frecuente escuchar eso de, ¿qué tipo de tos está sufriendo, tos seca o tos con mocos?

Esas son dos de las más comunes, pero existe también la tos aguda, que se basa en un proceso de expectoración que aparece de manera repentina pero acaba desapareciendo en poco tiempo, unas dos semanas aproximadamente. Es uno de los síntomas más evidentes de sufrir un constipado y se asocia también a situaciones de cambios bruscos de temperatura.

Si la tos no desaparece pasamos a hablar de tos crónica, que es aquella que se mantiene durante periodos más largos de tiempo y acaba causando dolor, molestias e irritaciones en las vías respiratorias, especialmente en la laringe y la tráquea.

Si te preguntas qué es la tos seca o improductiva es cuando se tose de manera violenta y sin eficacia, de manera inútil. Con la tos seca no se consigue expectoración, es decir, no hay expulsión de elementos nocivos de las vías respiratorias. Puede ser una tos aguda y pasajera, de modo que no cause muchas molestias, o bien cronificarse, y en ese caso habrá que acudir a un doctor.

La tos productiva, por su parte, es cuando sí se expulsa mucosidad.

Otro proceso muy común es la falsa tos seca, que es la que ocurre cuando se traga mucosidad y esto nos dirige a un acto involuntario de toser pero sin expulsar esa mucosidad. Finalmente, en muchas ocasiones se suceden también episodios de tos psicosomática, que es la que está asociada a tics nerviosos o situaciones incontrolables.

Causas de la tos

A pesar de que es un proceso muy molesto, la tos es un acto de defensa del organismo. No obstante, mucha gente no acaba de comprender por qué tosemos en realidad. Las causas que explican este fenómeno son el mal funcionamiento de las vías respiratorias y las afecciones pulmonares, principalmente.

Pero existen también casuísticas externas que llevan a ello, como por ejemplo la ingesta de alimentos que dificultan el buen funcionamiento de las vías respiratorias, la inhalación de gases nocivos o la entrada de polvo y sustancias peligrosas en estas vías. Además, algunos medicamentos presentan como efectos secundarios la producción de tos.

Tratamiento de la tos

El tipo de tos y su duración determinan cuál es el tratamiento más efectivo para combatir este proceso. También es importante la edad y afecciones de la persona que lo sufre, así como el horario en que tose con más frecuencia y las condiciones ambientales: el tipo de aire que respira.

Si la tos se mantiene durante mucho tiempo, pero es una tos productiva, lo habitual es tomar medicamentos expectorantes que favorezcan la expulsión y eliminación de la mucosidad, como los mucolíticos. Para los casos de tos seca, lo mejor es acudir a productos antitusígenos, aunque siempre bajo recomendación médica o farmacéutica.

Y por último, la hidratación es fundamental para facilitar el buen funcionamiento de las vías respiratorias. Beber mucha agua y tomar caramelos que faciliten la salivación ayudan a combatir la tos.

Por Xan Pereira