Según fuentes de la lucha contra el fraude tributario, el dinero de alta denominación: los billetes de 500 y 200 euros, e incluso los de 100, están fluyendo hacia los circuitos legales a gran velocidad.

Carlos Cruzado, presidente de Gestha, el sindicato de los técnicos de Hacienda, ha señalado que «el billete de 500 se retira de circulación en cuanto llega al banco, y ya ha dejado de emitirse por los bancos centrales» y se ha mostrado sorprendido por el ritmo de afloración de los mismos.

Además, ha añadido que «tampoco hay una explicación para los datos de retirada del billete de 200, que se estaba utilizando como sustituto del de 500» en los circuitos de la economía informal, que incluye la sumergida y la delictiva.

El dinero negro sale de su escondite: los billetes de 500 y 200 euros están fluyendo hacia los circuitos legales a gran velocidad
El dinero negro sale de su escondite: los billetes de 500 y 200 euros están fluyendo hacia los circuitos legales a gran velocidad

La salida de circulación afecta también al billete de 100 del que, entre diciembre de 2019 y agosto de 2022, ha sido retirado un volumen de 4.700 millones de euros. Más de 1.300 millones se ha concentrado en los meses de junio, julio y agosto de este año debido a la afluencia turística que utilizó ese formato de billete para pagar, al ser de manejo más cómodo que otros de menor cuantía y de uso menos supervisado que los mayores, especialmente el de 500.

El principal motivo histórico por el que las retiradas de efectivo en circulación eran superiores a las emisiones fue el manejo de dinero en efectivo por los turistas en España.

El mecanismo de retirada de los billetes consiste en que los billetes usados se retiran de la circulación cuando llegan a las ventanillas de los bancos para ser destruidos y sustituidos por otros nuevos, excepto el billete de 500, que dejó de ser reemplazado a principios de 2019, fecha desde la que ha salido de la calle en España el equivalente a 9.000 millones de euros en ese formato.

Tal y como explica Cruzado, la Agencia Tributaria tiene puesto el ojo desde hace sobre el manejo de los billetes de 500 euros. De hecho, los bancos tienen que informar sobre cada uno de ellos que reciben.

A eso se suma la normativa fiscal que limita a 1.000 euros los pagos en efectivo (10.000 para extranjeros y nunca por conceptos empresariales o profesionales) y que castiga esas transacciones con multas de hasta el 25% del valor de la operación.

Las transacciones electrónicas y los pagos con tarjeta son fácilmente rastreables por el fisco, por ello, se han reactivado los canales de circulación del dinero ‘b’.

«El dinero ‘b’ se vuelve a manejar mucho, la gente lo acepta porque el ‘a’ está muy presionado. Si obligas a bajar los precios mediante impuestos surge el estraperlo», explican fuentes jurídicas. Además, «se usa para cuadrar operaciones, ya sea al alza o a la baja, y eso indica que el mercado, o una parte de él, se está separando del formato oficial», añaden.

A eso hay que sumar el desplome de la liquidez en las empresas y negocios con la pandemia que llevó a sus propietarios a tirar de las reservas ocultas bajo el colchón y el inminente cambio de formato de los billetes de cinco a 200 euros que está preparando el BCE (Banco Central Europeo) y que dejaría fuera de circulación los paquetes hoy en ‘b’ que no hayan sido reintroducidos en los circuitos legales.

España alcanzó su récord de acaparamiento de billetes de 500 en julio de 2007, en plena burbuja inmobiliaria cuando la banca financiaba el 120% del valor de la casa y las inmobiliarias llegaban a pedir un tercio del valor del piso en ‘b’ alegando que eso reducía la presión fiscal.

Solo entre 2003 y 2005, Hacienda detectó más de 12.000 operaciones, en su práctica totalidad inmobiliarias, en las que se había movido más de medio millón de euros en ese tipo de billete.

En esos años los técnicos de Hacienda pedían sin éxito que ese billete saliera de circulación para pasar a ser utilizado como medio de pago nominal, con identificación del titular como un cheque o un pagaré.

Según Gestha, parte de la afloración de los billetes de alta denominación puede tener relación con la reciente animación del mercado inmobiliario como foco de inversión.

Entre noviembre de 2005 y diciembre de 2007, llegaron a acumularse en España más de la cuarta parte de los billetes de 500 emitidos en toda la eurozona, mientras que hoy no hay más del 4%, sin embargo, en agosto, ese formato acaparaba más del 80% del total de billetes que circula en el país.

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