Este miércoles se han registrado disturbios en la capital de Polonia, Varsovia, entre manifestantes de extrema derecha y agentes de la Policía durante la marcha anual por el Día de la Independencia de Polonia.

Los asistentes portaban banderas, antorchas y lanzaban bengalas y mostraban pancartas con el eslogan: «Nuestra civilización, nuestras reglas».

La manifestación se llevó a acabo a pesar de que el Gobierno polaco pidió a los ciudadanos no participar este año en las tradicionales manifestaciones del Día de la Independencia debido a la situación creada por la pandemia.

Tal y como ha informado el Cuerpo de Policía en su cuenta de Twitter, ante el lanzamiento de piedras por parte de los manifestantes, los agentes han usado gas lacrimógeno y varios de ellos han resultado heridos.

El escenario de los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y ultranacionalistas, entre los que había hooligans y otros grupos extremistas, fueron las inmediaciones del Museo Nacional y otros puntos del centro de Varsovia.

Los manifestantes derribaron vallas de seguridad y lanzaron antorchas contra el edificio, mientras en otros puntos del centro de Varsovia se produjo acoso a los medios de comunicación.

A lo largo de las últimas semanas, Varsovia ha sido también escenario de protestas masivas contra un fallo del Tribunal Constitucional que introdujo una prohibición casi total del aborto en el país.

Algunos ciudadanos con intención de celebrar el día de manera pacífica se habían concentrado en el centro de Varsovia y se había convocado una caravana motorizada para poder mantener la distancia de seguridad y las normas de higiene que impone la pandemia de coronavirus. Asimismo hubo ofrendas de flores ante el monumento a la Independencia.

Por su parte, las autoridades de Varsovia han acusado «a la policía estatal de facilitar la marcha, mientras la policía ha informado que habían avisado a los manifestantes de que la marcha era ilegal e incluso confiscaron bengalas.

Rober Winnicki, diputado de extrema derecha, ha animado a los radicales a que «se rebelen en nombre de los valores y la unidad nacional». «La izquierda dice defender la libertad. ¿A qué tipo de libertad se refiere? Es libertad para beber, consumir drogas y tener sexo gratis. Esa es toda la libertad que tienen que ofrecer», ha vociferado en plena manifestación rodeado de simpatizantes que gritaban «Dios , honor, patria».

El pasado sábado entró en vigor una nueva batería de restricciones a la vida social y la actividad económica de Polonia, tras haberse alcanzado la máxima diaria de 27.875 contagios en 24 horas.

La tiendas de menos de 100 metros cuadrados han quedado limitadas a un cliente por cada diez metros cuadrados y las de mayor superficie a un cliente por cada quince. En las iglesias también se limita es espacio a una persona cada quince metros cuadrados, los hoteles solo estarán abiertos para quien viaje por motivos de trabajo y la actividad en bares y restaurantes ya se encontraba limitada a las entregas para llevar. Además las clases de educación primaria serán también a distancia como ya ocurría con las de secundaria y educación superior.

El primer ministro Mateusz Morawiecki ya advirtió que si estas medidas no surgen efecto será necesaria una cuarentena nacional mucho más severa.