Este domingo, varios medios vascos han emitido un comunicado conjunto para denunciar la situación del periodista Pablo González, encarcelado en Polonia acusado de espionaje desde hace seis meses.
En una nota impulsada por el Colegio Vasco de Periodistas y la Asociación Vasca de Periodistas y respaldada por Reporteros Sin Fronteras (RSF), los directores de Berria, Gara, Deia, Correo, Diario Vasco, Noticias de Álava, Noticias de Gipuzkoa y Noticias de Navarra se han dirigido a la sociedad vasca, las instituciones y dirigentes europeos para exigir el respeto de los derechos humanos del periodista, así como garantías procesales en su juicio, y reclaman su puesta en libertad.
Los firmantes de la nota han explicado que «hasta ahora no se ha presentado ninguna prueba que justifique su detención y encarcelamiento». Además, han lamentado las condiciones en las que retienen al periodista: «está incomunicado, no le dejan recibir correo con normalidad, ni visitas, y tiene problemas para hablar con su abogado».
Tal y como informábamos el pasado 14 de septiembre, Pablo González denunciaba ante el Tribunal de Estrasburgo que Polonia está «violando sus derechos humanos». El periodista solo puede salir una hora al día al patio de la prisión, solo se comunica con su familia por carta, no tiene parte de la atención médica que ha solicitado y sufre a lo largo del día “humillantes” cacheos que le hacen las autoridades polacas desnudo. Además, solo puede recibir visitas de su abogado y del cónsul español.
Además, aseguraba que la prórroga de la prisión preventiva estaría vulnerando el artículo cinco de la CEDH, ya que lleva más de medio año en estas circunstancias, tras prorrogarse su estadía hasta en dos ocasiones.
El periodista, que tiene también nacionalidad rusa, fue detenido por agentes de la Agencia de Seguridad Interna polaca (ABW) en la frontera con Ucrania, después de que los servicios secretos de Polonia asegurasen que González trabajaba para la inteligencia militar de Rusia (GRU).
En un primer momento, se estableció para el reportero español una prisión provisional de tres meses. A principios de junio, este periodo fue prolongado durante tres meses más y, en agosto, se volvió a prolongar.
Los directores de prensa vasca han solicitado «a todas las instituciones implicadas que hagan un esfuerzo por su liberación» y han señalado que «la guerra no puede ser la excusa para vulnerar la libertad de expresión y el derecho de la ciudadanía a recibir información veraz».
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