Hace unos meses los resultados de unas encuestas sobre las creencias personales de los habitantes de Turquía, gobernada durante años por un partido inmerso en el Islam político, ha hecho que los gobernantes del país se lleven las manos a la cabeza al ver que los niveles de religiosidad disminuyeron durante su régimen.

Murat Çokgezen, del Departamento de Investigación Económica de la Universidad de Marmara, decidió investigar sobre el impacto de la política de islamización llevada a cabo por el partido pro-islamista, que llegó al poder en 2002 en Turquía, sobre las actitudes de los turcos hacia los valores religiosos, las prácticas religiosas y el clero.

El resultado fue que, entre 2002 y 2018, se ha producido una reducción de la creencia en Dios, de la frecuencia de asistir a las mezquitas y de la confianza en el clero, lo que se traduce en un fracaso de la política de islamización.

Disminuyen los niveles de religiosidad en Turquía / Imagen: Pixabay / Hans
Disminuyen los niveles de religiosidad en Turquía / Imagen: Pixabay / Hans

Tal y como recoge Magnet, según la última encuesta realizada por Konda, los encuestados que se identificaron como «piadosos» cayeron del 13% al 10% desde 2008 a 2018 y el porcentaje de «religiosos» se redujo del 55% al 51%.

En 2008 no había apenas «no creyentes» y «ateos» y ahora representan el 2% y 3% de los encuestados, respectivamente. Entre los «conservadores religiosos» hubo una caída del 32% al 25% y entre aquellos que dicen ayunar durante el Ramadán la caída fue del 77% al 65%.

Según Konda, los turcos, aunque siguen siendo conservadores y religiosos, dijeron que se sienten menos obligados por las reglas islámicas y que son más conscientes de los derechos de las mujeres y más tolerantes con los diferentes puntos de vista religiosos.

A pesar de que algunos ven estos cambios como una progresión natural, los analistas turcos señalan que el cambio podría deberse a una reacción violenta, especialmente entre los jóvenes, contra un presidente religioso y su impulso para formar lo que él llama una «generación piadosa».

El fracaso de las medidas de Erdogan

Desde que el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) del presidente turco Recep Tayyip Erdogan llegó al poder en noviembre de 2002, ha enfrentado acusaciones de que quiere convertir a la república laica de Turquía con una población de mayoría musulmana en un país gobernado por las leyes islámicas, aunque el AKP siempre lo ha negado escudándose en que ha abolido las leyes y reglamentos que discriminan a los musulmanes practicantes, como la prohibición del velo en las instituciones públicas, que se introdujeron antes de que asumiera el poder.

Los críticos dicen que una de las razones de los resultados de Konda es que los turcos están desilusionados por las demostraciones públicas de piedad de personas acusadas de arrogancia y corrupción.

Murat Somer, profesor de ciencias políticas y relaciones internacionales en la Universidad Koc de Estambul ha explicado que «los esfuerzos activos y costosos del gobierno para promover la religiosidad no parecen tener mucho efecto. El control del gobierno y la provisión estatal de religión por lo general alienan a las personas de la religiosidad».

Por lo tanto, parece que el esfuerzo de Erdogan por crear una Turquía más religiosa está fracasando y está sucediendo justamente lo contrario de lo que se pretendía. Su país se está volviendo menos religioso cuando pensó que sus medidas les haría más devotos.

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