Ayer a través de las redes sociales se viralizó el vídeo – que no vamos a reproducir por respeto a la víctima – donde un policía aplastaba el cuello a George Floyd mientras este gritaba: «Me duele todo… Agua por favor. Por favor, por favor. No puedo respirar agente, no puedo respirar».

Según informó el portavoz de la Policía de Minneapolis los agentes se dirigieron a la Avenida Chicago South para detener a Floyd, por haber utilizado un billete de 20 dólares falso, que estaba en el interior de su coche. Según la versión policial este se resistió. Posteriormente, uno de los policías lo paralizó, lo esposó y lo llevó al suelo donde produjo una maniobra totalmente fuera de lugar, minutos después perecía inconsciente, que finalmente le llevó a la muerte.

El alcalde de Minneapolis acto seguido tuiteó afirmando que despedir a estos policías, «que han fallado en el sentido humanitario, es una decisión correcta. Ser negro en Estados Unidos no debería ser una sentencia de muerte».

Tras esto, y ser compartido por redes sociales el vídeo difundido por uno de los transeúntes, miles de personas salieron a la calles en señal de protesta contra el asesinato de Floyd. La protesta empezó en el lugar de la muerte y terminó en la comisaría de la Policia, donde los SWAT se dedicaron a «cazar» a gente, lanzar gases y disparar con pelotas de goma.