La droga que debió haber sido enviada al Instituto Nacional de Toxicología para su identificación, simplemente, se evaporó

En una tranquila mañana de junio de 2021, las calles de Mérida resplandecían bajo el sol radiante de Extremadura. Mientras la gente disfrutaba de su café en las terrazas, la Policía de Mérida hacía un decomiso rutinario de drogas. Poco sabía la ciudad que este acto aparentemente corriente desencadenaría una serie de eventos que desvelaría la podredumbre en el corazón de aquellos encargados de protegerla.

LA DESAPARICIÓN DE LOS 52 GRAMOS

El Juzgado de Instrucción número 4 de Mérida echó a perder un caso de tráfico de drogas cuando, según ElDiario.es, desaparecieron 52 gramos de cocaína que estaban bajo la custodia de los oficiales imputados. El juez Juan Antonio Sánchez Romo confirmó que las sustancias incautadas habían desaparecido como por arte de magia. Esta cocaína, que debió haber sido enviada al Instituto Nacional de Toxicología para su identificación, simplemente evaporó.

Es irónico cómo las fuerzas del orden, cuya misión principal es la de proteger y servir, ahora desempeñan el papel de magos especializados en la desaparición de evidencia.

LAS 5 CLAVES DEL CASO

La desarticulación del grupo de Estupefacientes de la Policía de Mérida en septiembre de 2021 ha tenido consecuencias, ya que se han perdido 52 gramos de cocaína incautada que custodiaban los policías implicados en el caso.

El juez encargado del caso constata que la droga incautada ha desaparecido y no ha sido remitida al Instituto Nacional de Toxicología ni está en posesión del grupo de Estupefacientes de Mérida, lo que lleva al archivo definitivo de la causa.

Los cinco miembros del grupo fueron detenidos por constituir una organización criminal dedicada al tráfico de marihuana y se les atribuyen prácticas como el robo de dinero y sustancias estupefacientes.

Los agentes también están acusados de robar material para plantaciones de marihuana, provocar entregas de droga, avisar a colaboradores sobre investigaciones y compartir plantaciones con traficantes.

La instrucción del caso está cerca de concluir y se espera que avance hacia la fase de juicio oral, con un total de diez policías investigados, incluido el presunto líder del grupo y su padre, jubilado por heridas en acto de servicio.

EL ÁRBOL PODRIDO

Los oficiales de la unidad de Estupefacientes de la Policía de Mérida fueron detenidos en septiembre de 2021. ¿La razón? Aparentemente, se dedicaban a actividades un poco más lucrativas que simplemente hacer cumplir la ley. Estos no eran meros policías; eran artistas de la maldad, maestros en el juego del tráfico de marihuana y el hurto de drogas.

Lo más espeluznante de esta historia no es solo el hecho de que desaparecieran 52 gramos de cocaína, sino también las tácticas sofisticadas y audaces que estos oficiales usaron. Robar dinero y sustancias, conspirar con traficantes y manipular los arrestos para su beneficio eran solo algunas de sus hazañas.

Conclusión: Entre el escepticismo y la decepción

Es desolador y amargo ver cómo los guardianes de la ley se convierten en criminales. Pero, ¿qué es lo que la ciudad de Mérida y, por extensión, el país deben tomar de esta calamidad?

Es necesario que haya una reforma y una revisión interna de las fuerzas del orden. Pero, más que eso, es imprescindible que haya una voluntad colectiva para cambiar y un compromiso para rechazar la corrupción en todos sus niveles.

Finalmente, se deben establecer mecanismos de transparencia y responsabilidad que garanticen que los guardianes de la ley no sean los que jueguen a las escondidas con la justicia.

 

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