En mayo de 2016 se firmó un convenio con la Junta de Andalucía de Susana Díaz por el cual la Fundación de Amancio Ortega donaba 25 aceleradores de última tecnología, así como un equipo de quimioterapia intraoperativa, y simuladores específicos de radioterapia. Además se hacía cargo de las obras de adaptación de los espacios donde se instalarían.

Sin embargo, nadie parece conocer el destino de los 13 equipos que iban a sustituir a otros 17 que la Consejería anunció ni de otros 8 aceleradores que «deberían haber sido instalados en 2018», según informa ABC y gracias a una investigación realizada por la Asociación Huelva por una Sanidad Digna.

Huelva por una Sanidad Digna pidió información sobre la instalación y funcionamiento de estos equipos en diciembre de 2018 y recibió como respuesta que 15 de ellos fueron instalados en 2017 y otros cinco en 2018. Pero estos datos chocan con lo que se informó desde sede parlamentaria y con las notas de prensa de la Consejería de Salud.

De acuerdo a los datos recabados y el Portal de Transparencia, la portavoz de la asociación, Paloma Hergueta, exige a la consejería de Salud de Andalucía que dé información sobre dónde se encuentran los aceleradores y los equipos, así como una cronología de la instalación de los mismos en la región.

La institución asegura que el desconocimiento del destino de estos equipos se debe a que el gobierno socialista andaluz mezclaba los 17 aceleradores que iban a ser sustituidos con otros cuatro actualizados, otros tantos de nuevo funcionamiento y los equipos de red. El Gobierno actual del PP con ciudadanos, junto con la muleta de Vox, tampoco saben explicar donde están estas máquinas.

Se desconoce cuántos equipos se habían instalado correctamente ni las fechas en que lo han hecho, excepto los hospitales Reina Sofía y Virgen Macarena de Córdoba, que sí los tienen conforme a lo firmado.

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