En la madrugada del 6 de mayo la policía registró la casa de Elżbieta Podleśna. Los agentes afirmaron haber encontrado carteles que mostraban a la Virgen María con un halo de los colores arcoíris de la bandera del orgullo LGBT.

La policía arrestó a Elżbieta y la tuvo varias horas bajo custodia; además, le confiscó sus dispositivos electrónicos, incluidos un ordenador portátil, un teléfono y tarjetas de memoria. Elżbieta fue acusada de “ofender creencias religiosas”.

Si es declarada culpable, Elżbieta se enfrenta a hasta dos años de prisión por estos cargos. Está siendo sometida a varios procedimientos judiciales, y éste es tan sólo otro ejemplo más del hostigamiento constante que esta mujer sufre simplemente por llevar a cabo su activismo pacífico.

“Dada la falta de evidencia de un crimen aquí, solo podemos ver que Elżbieta ha sido detenida por su activismo pacífico. Amnistía Internacional pide a las autoridades polacas que dejen de acosar a los manifestantes y activistas pacíficos en Polonia, incluso arrestando arbitrariamente a las personas que defienden sus derechos. Restringir a los activistas de expresar libremente sus opiniones en el país es ilegal y debe cesar de inmediato «, señalan desde Amnistía Internacional, donde han abierto una petición para que la activista no vaya a la cárcel y piden la firma de todos a los que esto les parezca una injusticia: https://www.es.amnesty.org/actua/acciones/polonia-lgbti-podlesna-jun20/