El Ministerio de Defensa tiene una web oficial que contiene información sobre el Museo del Ejército, ubicado desde julio de 2010 en el Alcázar de Toledo. Según esa web, el museo contiene, entre otras cosas, un «Recorrido Alcázar» por «espacios singulares», que el público puede visitar, y entre los que se encuentra la Cripta, un espacio donde están «enterrados los restos de algunos militares y civiles que defendieron el Alcázar durante el asedio que se llevó a cabo del 21 de julio al 27 de septiembre de 1936».

En la Cripta se encuentran enterrados al menos dos golpistas a pesar de que la Ley de Memoria Democrática está en vigor desde este mes de octubre: José Moscardó y Jaime Milans del Bosch.

Tal y como explica LÚH, José Moscardó fue el jefe de los golpistas atrincherados en el Alcázar. Cuando se produjo el golpe de Estado de julio de 1936, era el comandante militar de la provincia de Toledo y desde el primer momento se unió a los golpistas.

Dos golpistas enterrados en pleno Museo del Ejército: José Moscardó y Jaime Milans del Bosch
Dos golpistas enterrados en pleno Museo del Ejército: José Moscardó y Jaime Milans del Bosch

En la Guerra Civil, el Ejército franquista lo ascendió primero a general de Brigada y después a general de División. Ya en el franquismo, como militar en activo fue jefe de la Casa Militar de Franco, jefe de las Milicias de FET y de las JONS (el partido único de la dictadura) y capitán general de la II Región Militar (Capitanía General de Sevilla) primero y de la IV Región Militar (Capitanía General de Cataluña) después.

Ya como militar retirado fue delegado nacional de Deportes, presidente del Comité Olímpico Español y procurador en las Cortes franquistas.

La citada Ley de Memoria Democrática ha suprimido un total de 33 títulos nobiliarios y grandezas de España concedidos entre 1948 y 1977: 28 concedidos por Franco y los otros cinco por Juan Carlos I.

El primero de esos títulos nobiliarios fue el Condado del Alcázar de Toledo concedido en 1948 a José Moscardó y sus herederos. El último en ostentarlo fue su nieto José Luis Moscardó desde 1973 hasta su supresión este mes de octubre por la Ley de Memoria Democrática.

Jaime Milans del Bosch es otro de los golpistas enterrado en la Cripta del Alcázar, golpista del 18J de 1936 primero y del 23F de 1981 después. Milans era cadete cuando se sumó al golpe de Estado del 18J de 1936 y se atrincheró en el Alcázar a las órdenes de Moscardó.

En el franquismo, Milans llegó a ser voluntario de la División Azul y fue condecorado con la Cruz de Hierro por el propio Ejército nazi.

Ya en el régimen del 78, Milans era capitán general de la III Región Militar (Capitanía General de Valencia) cuando se sumó al golpe de Estado del 23F de 1981, declaró el estado de excepción en la región militar bajo su mando y sacó los tanques a las calles de València para mantenerlos apuntando a edificios clave de la ciudad hasta entrada la madrugada del día 24.

Milans fue procesado por ello en marzo de 1981 por un delito de rebelión militar y, en junio del mismo año, fue condenado a 30 años de cárcel y expulsado del Ejército. En junio de 1991, fue puesto en libertad condicional al haber cumplido 75 años y murió en julio de 1997, siendo enterrado en la Cripta del Alcázar, como era su deseo.

La inhumación de Milans no estuvo exenta de polémica política, no tanto por afectar a un golpista del 18J de 1936 como por hacerlo a un golpista del 23F de 1981, golpe de Estado asestado ya en pleno régimen del 78.

El entonces diputado del PSOE en el Congreso Ignacio Díez González le recordó al entonces secretario de Estado de Defensa, Pedro Morenés, que el Alcázar es una “instalación pública” propiedad del Estado y administrada por el Ministerio de Defensa y que Milans fue condenado por un delito de rebelión militar y expulsado del Ejército.

«El que un civil condenado por atentar contra la Constitución Española tenga el honor de descansar en un edificio público, que no puede ni debe ser bandera de nada ni de nadie, es más que incomprensible», señaló.

Y preguntó por qué razón se permitió y qué medidas pensaba adoptar el Ministerio de Defensa para adecuar el uso del Alcázar de Toledo a los comportamientos inspirados por la Constitución y la reconciliación de los españoles.

Morenés defendió la inhumación de Milans en la Cripta del Alcázar esgrimiendo el derecho que “asistía” al doblemente golpista por haber sido “cadete que sirvió en el Alcázar durante el hecho de guerra de su asedio en nuestra Guerra Civil”.

 

El entonces secretario de Estado aseguró que el “deseo” de Milans de ser enterrado en la Cripta lo concedió el Patronato de Conservación del Alcázar y no de modo “gratuito” sino “cumpliendo estrictamente con la ley”.

Además, Morenés recordó que el Patronato en el franquismo se hizo cargo del “enterramiento” en la Cripta del Alcázar “de los defensores fallecidos durante el asedio en 1936 o a consecuencia de las heridas recibidas durante ese hecho de guerra” y ya en el régimen del 78 profundizó en esa encomienda, aclarando “de forma definitiva” que “quien concede la autorización para realizar los enterramientos en la Cripta es la Junta del Patronato, previa solicitud de la Hermandad” de Nuestra Señora Santa María del Alcázar de Toledo.

“En resumen, la cripta alberga 316 nichos que pueden ser utilizados para enterrar a personas que tuvieron que ver con la defensa del Alcázar en 1936, tanto civiles como militares, así como a sus familiares directos. En la actualidad se encuentran allí depositados 194 restos de civiles y militares cuyo único requisito ha sido el anteriormente expuesto: haber defendido al Alcázar, haber estado en el asedio del Alcázar en 1936, independientemente de su posible desarrollo de la vida posterior y de su condición civil o militar”, zanjó el entonces secretario de Estado de Defensa.

A pesar de que en 2006 entró en vigor la Ley de Memoria Histórica y este mes de octubre lo hizo la Ley de Memoria Democrática, Moscardó, Milans y otros golpistas siguen enterrados en la Cripta del Alcázar.

Este mismo lunes, el coordinador de Podemos Castilla-La Mancha, José Luis García Gascón, ha pedido la exhumación y el traslado de los restos de Moscardó y Milans, en aplicación de la ya vigente Ley de Memoria Democrática, que establece que “los restos mortales de dirigentes del golpe militar de 1936 no podrán ser ni permanecer inhumados en un lugar preeminente de acceso público, distinto a un cementerio, que pueda favorecer la realización de actos públicos de exaltación, enaltecimiento o conmemoración de las violaciones de derechos humanos cometidas durante la Guerra o la Dictadura”.

Además, señala que “corresponderá a las administraciones públicas garantizar lo dispuesto en este apartado”.

Gascón ha insistido insiste en que los restos de esos dos “fascistas que formaron parte del golpe de Estado de 1936 y de la represión y la dictadura franquista” deben ser “exhumados y trasladados cuanto antes”, en cumplimiento de la ley y “por respeto a las víctimas y a la memoria democrática”.

El coordinador de Podemos Castilla-La Mancha ha pedido al Gobierno central que, igual que ya ha urgido a la exhumación y el traslado de “los restos del golpista Queipo de Llano de la Macarena de Sevilla”, haga lo mismo con “los restos de Moscardó y Milans del Bosch del Alcázar de Toledo”.

También ha hecho una petición al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y es que haga cumplir la Ley de Memoria Democrática en la comunidad autónoma, pues “está en la obligación de colaborar para el cumplimiento de la legislación vigente».

Además, ha instado al Ayuntamiento de Toledo a que “agilice la licencia para la apertura y retirada de los restos y poner fin a la exaltación de estos represores de la dictadura”.

 

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