La leyenda cuenta que, cuando Buda presentía que iba a morir, convocó a todos los animales para despedirse de ellos: En orden de llegada llegaron doce: La Rata, La Vaca, El Tigre, El Conejo, El Dragón, La Serpiente, El Caballo, La Cabra, El Mono, El Gallo, El Perro y El Cerdo. Para inmortalizarlos puso su nombre a los años, meses y horas.

Por Javier Cortines

Unos dos mil millones de asiáticos (1) celebran el viernes la nochevieja del Año del Cerdo y el sábado, 25 de enero, la entrada del Año de la Rata de Metal (2) roedor que se caracteriza por su inteligencia y espíritu de supervivencia y que traerá importantes cambios políticos y sociales, así como un incremento de la amenaza climática, según los expertos en “ese zodíaco” que toma “la temperatura de El Cielo” (3).

El Año de la Rata (4), cuya duración va desde el 25 de enero de 2020 hasta el 11 de febrero de 2021, según el calendario lunar, se celebra, al igual que el resto de los animales, cada doce años. Cuando una persona culmina cinco ciclos de ese tiempo, cumple los sesenta años de “el círculo perfecto” y sus familiares la honran con regalos “fabulosos” (como kimonos fantásticos, espadas de héroes, etc.) y la agasajan como si fuera un Rey o Reina. El reconocimiento irá también en el famoso sobre rojo con dinero.

La leyenda cuenta que, cuando Buda presentía que iba a morir (5), se puso a meditar sentado en la posición del loto y llamó a todos los animales de la Tierra para despedirse de ellos. A la cabeza iba una vaca que se topó en el camino con una rata. La roedora la sedujo y la dijo: “Estoy muy cansada ¿Podría subirme encima de ti? Te daré conversación alegre y llevarás buena energía al Iluminado”. La rumiante, aquejada de melancolía, aceptó y juntos se dirigieron al encuentro del príncipe Siddharta (6).

Cuando sólo faltaban unos pasos para que los cuernos de la dama tocaran el árbol de las estribaciones del Himalaya donde meditaba el Shakyamuni (7), la Rata dio un salto y llegó a los pies de Buda convirtiéndose en el primer animal que tuvo el honor de despedirse de Él. Tras el roedor llegaron La Vaca (bastante cabreada), El Tigre, El Conejo, El Dragón, La Serpiente, El Caballo, La Cabra, El Mono, El Gallo, El Perro y El Cerdo.

En agradecimiento a los animales que acudieron a su llamada, Siddharta Gautama (8), declaró que, desde ese momento, todos los años, meses y horas (9) llevarían el nombre de “los doce amigos” que estuvieron a su lado el “día de su muerte”, que tuvo lugar en Kushinagar, actual estado de Uttar Pradesh (India).

¿Pero quién fue Buda? palabra que significa “Iluminado” (ha habido muchos budas y cualquiera puede llegar a convertirse en un buda). La tradición dice que su madre, la reina Maya, dio a luz al príncipe Siddartha Gautama en los Jardines de Lumbini (10) ya que el parto se la adelantó cuando se dirigía a Kapilavastu, la capital del Reino de los Sakyas, que se encontraba en lo que hoy día es Nepal.

Siddartha, hijo del Rey Sudodana y de la Reina Maya (quien antes de tener al pequeño soñó que un elefante blanco entraba por uno de sus costados) vivió con todo tipo de lujos en los palacios del clan de los Sakyas.  A los 29 años abandonó todo lo que tenía, incluso a su mujer, la princesa Yasodara, y a su hijo, Rahula. “Hastiado de la pobreza que produce la riqueza” se retiró a vivir a los bosques en busca de la verdad. Tras meditar durante mucho tiempo llegó a la conclusión de que es necesario “el desapego de lo material para lograr la paz interior y la felicidad”. Luego, tras “escalar la Montaña del Espíritu”, alcanzó la “iluminación”, estado superior en el que la mente “sale de la caverna de Platón” y ve las cosas tal cual son. Los que hayan practicado yoga u otras disciplinas paralelas -si han logrado vaciar la mente “sólo cinco minutos”- es muy posible que “hayan experimentado chispazos de esa iluminación”, e intuyan “ese estado búdico” que, en Occidente, por ignorancia, “se desconoce o desprecia”.

Mientras el budismo, el taoísmo, el animismo y otras corrientes de pensamiento filosóficas y religiosas procedentes p.ej. de India hicieron de “pegamento espiritual” de las sociedades del Extremo Oriente, el confucionismo hizo de “argamasa” que mantuvo una vertebrada cohesión social que dura hasta nuestros días.

Confucio (siglos VI-V a.C), fue el fundador de una “sociología política” que hacía hincapié en “la solidaridad” de todo grupo humano: la familia, la sociedad, la humanidad. Todavía sigue vigente en Corea del Sur, lo que he comprobado multitud de veces, la costumbre de que el primogénito de una familia no se independiza hasta que su hermano o hermana menor no tengan encauzadas sus vidas o hayan concluido sus estudios. Esa obligación afecta a todos los miembros del clan familiar. Así mismo esa doctrina, tan en vigor en nuestros días, tiene varios pilares básicos como el respeto a los mayores (y a las jerarquías), el amor filial (de padres a hijos y viceversa) y la fidelidad a los amigos. El Maestro decía que “el Emperador” estaba obligado a mantener la armonía entre sus súbditos y, que en caso de que el caos se extendiera en su Reino, perdía el favor de “El Cielo”, y, por lo tanto, era legítima la revolución.

Debo agregar que las doctrinas y religiones orientales son sincréticas y aceptan a multitud de dioses y diosas. Su paraíso es politeísta. Hay una excepción: “rechazan el monoteísmo” que afirma que sólo hay un Dios verdadero y a los que, valiéndose de “ese dogma”, pretenden acabar con creencias milenarias que encierran una profunda sabiduría que sigue llameando en el Libro del Universo. Tampoco entendían lo que era el pecado, unido al sexo, hasta que llegaron misioneros de Occidente, palabra que viene del latín “occidere” (morir).

El confucionismo, que persigue el bienestar de todos los miembros de la sociedad, choca frontalmente con el individualismo, con el egocentrismo, con “el superhombre y la supermujer” que pelean por “el éxito al precio que sea”, lo que incluye aplastar a “la chusma” que vive a costa del «erario público» o afeando, con su pestilente imagen, las avenidas donde brillan rascacielos de oro donde hociquean tipos como Donald Trump.

La mayor contradicción del Occidente acomodado es el desprecio que las clases dirigentes muestran por el pueblo llano y los pobres. ¿Acaso no hubo un predicador hace dos mil años, al que llaman Jesús de Nazaret, quien dijo -según sus constructores- “es más difícil que un rico entre en el Reino de los Cielos que un camello por el hueco de una ventana” y que predicaba el amor al prójimo, especialmente a los más necesitados? ¿Es la hipocresía la mayor señal de identidad del mundo civilizado?

-1- De China continental, parte de India y Nepal, Taiwán, Japón, Corea del Norte, Corea del Sur, Hong Kong, Macao, Singapur, Vietnam, así como las comunidades asiáticas de esos países que emigraron a otras regiones del planeta.

-2- Los Doce Animales del calendario oriental son genéricos e inclusivos p.ej. La Rata representa también a todos los roedores y “su compañera” La Vaca, al Buey, al Toro, al Búfalo, etc. Por eso mismo hay quien celebra El Año del Cerdo y quien festeja igualmente en las mismas fechas El Año del Jabalí.

-3- El Cielo, en sentido abstracto y filosófico, se utilizaba en el Extremo Oriente como un espejo para adivinar lo que iba a ocurrir en la Tierra.

-4- Los animales van ligados a los cinco elementos (Metal “Jin”, Agua “shui”, Madera “mù”, Fuego “huô” y Tierra “tù”) que se van turnando en cada ciclo de doce años. De ahí viene el excepcional homenaje que se hace a las personas que cumplen sesenta años, pues éstas han completado “la totalidad del abanico elemental”. Aclarado lo anterior, el 2020 corresponde al Año de la Rata de Metal; el 2032, al Año de la Rata de Agua; el 2044, al Año de la Rata de Madera; el 2056, al Año de la Rata de Fuego y el 2068, al Año de la Rata de Tierra.

-5- Se dice que falleció a los ochenta años.

-6- Siddartha significa “Aquel que alcanzó sus objetivos”. Es una palabra sánscrita que viene de “Sidda”, (cumplido) y Artha, (objetivo). El Siddartha de Hermann Hesse (1877-1962), considerada por el autor un poema hindú, fue una novela de culto en el siglo XX que influyó grandemente en la juventud que, decepcionada por “lo material” y la sociedad de la época, buscó vías espirituales de realización personal.

-7- Shakyamuni: “El sabio del clan de los Shakyas”.

-8- Gautama significa descendiente de Gotama (posiblemente un místico sabio de la antigüedad).

-9- Las horas del calendario oriental tenían 120 minutos, luego una hora equivalía a dos de las nuestras. P. Ej. La Hora de la Rata va desde las 23:00 a la 01:00.

-10- En 1997, la antigua Lumbini fue considerada por la Unesco Patrimonio Cultural de la Humanidad. En ese lugar el emperador Ashoka, quien gobernó en gran parte de India,  mandó construir en el 249 a.C. un pilar de seis metros de altura, en conmemoración del nacimiento de Buda, (¿623 a.C?) donde siempre “hay una perpetua llama sagrada”.

Nota: Ni Buda, ni Confucio, ni Lao Tsé se consideraron nunca ni enviados de Dios ni profetas. Eran maestros, pensadores, sabios, que aportaron sus conocimientos a la Humanidad para que ésta encontrase El Camino. No he podido extenderme acerca de las doctrinas de esos pioneros debido a las lógicas limitaciones que impone un artículo. Espero hacerlo en otra ocasión.En mi obra «Bajo la Piel del Dragón» retrato, entre otras cosas, las costumbres que rigen y regían en las sociedades budistas, taoístas y confucionistas. Se puede leer gratis en mi página web. con el título de «Corazón de Dragón».