El Gobierno de Dublín reiteró hoy que el Reino Unido tiene la responsabilidad de evitar el restablecimiento de una barrera física entre las dos Irlandas tras el “brexit”, clave para sus economías y el proceso de paz.

La secretaria de Estado irlandesa para Europa, Helen McEntee, declaró a la emisora de radio BBC4 que Londres “debe cumplir con sus obligaciones” como firmante, junto a Dublín, del acuerdo de paz del Viernes Santo (1998), con el que “se comprometió” a mantener abierta la frontera en “todas las circunstancias”.

La solución para asegurar la invisibilidad de esa línea divisoria pasa por la llamada salvaguarda, recordó McEntee, en referencia al mecanismo de seguridad incluido en el pacto de salida acordado por el Gobierno británico y la Unión Europea (UE) el pasado diciembre.

Esta garantía establece que, si no hubiera un acuerdo comercial al final del periodo de transición, en diciembre de 2020, todo el Reino Unido formaría una unión aduanera, pero la provincia británica de Irlanda del Norte tendría un estatus especial más alineado con el mercado único europeo, a fin de proteger el proceso de paz y mantener la fluidez fronteriza.

Sus detractores en Gran Bretaña (Inglaterra, Gales y Escocia) e Irlanda del Norte temen que la salvaguarda (“backstop” en inglés) deje atado al país a las estructuras del bloque europeo en contra de su voluntad, al tiempo que creen que pone en riesgo su integridad territorial.

“Parece que hay conversaciones en marcha (en el Parlamento británico) para que retoquemos o reformemos o, incluso, que eliminemos el ‘backstop’. No estamos al comienzo de las negociaciones. No se trata de si necesitamos la salvaguarda o no”, subrayó McEntee.

La dirigente irlandesa indicó que el acuerdo del “brexit” (salida del Reino Unido del bloque comunitario), rechazado por los Comunes hace dos semanas, aborda “las líneas rojas” fijadas por el Ejecutivo de la primera ministra británica, la conservadora Theresa May, quien aspira a abandonar la UE desligándose del mercado único y la unión aduanera.

“Esto dificulta el camino para evitar una frontera dura. Esas líneas rojas convierten a la salvaguarda en un instrumento absolutamente necesario. Pero parece que ahora la responsabilidad se ha trasladado a Irlanda, que debemos ceder, que nosotros somos los intransigentes”, lamentó McEntee.

Dublín ha indicado durante meses que en sus planes de contingencia para hacer frente a una salida desordenada contempla el establecimiento de controles en los puertos y aeropuertos del país, pero también ha advertido de que no levantará una infraestructura fronteriza con el norte de la isla.

No obstante, el portavoz de la Comisión Europea (CE), Margaritis Schinasen, afirmó esta semana, por primera vez en público, que en un escenario de no acuerdo “habrá una frontera dura”, aunque también recalcó que el pacto de retirada sellado con May “no está abierto para la renegociación” y que los Veintisiete respaldan la posición irlandesa.

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