El mundo es «suficientemente absurdo, devastador y bruto» como para no acoger el movimiento feminista, explica la librera Dunia Alzard Cerezo, quien defiende que la cultura es la clave para luchar contra el machismo.

Al frente de la Librería Mujeres, Alzard Cerezo afirma que el feminismo la ha ayudado a quererse, a respetarse y a luchar y pide que los hombres empiecen a cuestionarse su papel en el mundo y a desterrar las dañinas masculinidades hegemónicas.

En 1978, tras cuarenta años de dictadura franquista, 300 cooperativistas crearon la Librería Mujeres con el objetivo común de conseguir la igualdad efectiva entre hombres y mujeres y educar a la sociedad a partir de la literatura.

Desde entonces, este ámbito especializado en obras escritas por mujeres, feminismo y cuentos infantiles no sexistas es uno de los iconos del feminismo en Madrid, un lugar de asociación y de debate sobre los problemas de las mujeres.

En esta librería defienden que la “educación lo es todo” e insisten en que se debe conocer y ser consciente de qué significan de los roles de género establecidos en la sociedad.

Alzard Cerezo, librera de este espacio y doctora en estudios feministas y de género y es uno de los Rostros 8M. En una conversación con Efe, sostiene que la cultura es “uno de los puntos claves” para luchar contra el machismo.

PREGUNTA: ¿Se considera feminista?

RESPUESTA: Cómo no considerarse feminista en este momento que estamos viviendo que es clave y convulso. Me considero feminista por una cuestión de ética y justicia social porque, como diría Celia Moros, “debe ser tiempo de feminismo”. Es la única herramienta que tenemos a día de hoy para vivir y sobrevivir en el mundo en que vivimos.

P: ¿Cómo la ha ayudado el feminismo?

R: El feminismo me ha ayudado a quererme a mí misma, a respetarme, a ser compañera de mis compañeras, a luchar y a querer vivir en un mundo más asequible para toda la humanidad. Me ha enseñado a mirarme por dentro, a reflexionar mucho y a ver que juntas podemos. No hacemos nada si no nos unimos entre nosotras y ya es suficientemente absurdo, devastador y bruto este mundo como para no acoger el movimiento feminista.

P: Díganos dos medidas que deberían implantarse para caminar hacia la igualdad.

R: Me atrevo a decir que en el momento que estamos viviendo una de las medidas que implantaría para lograr la igualdad sería acabar con determinados partidos políticos que en la sociedad española, como en muchas otras sociedades, están aplicando una serie de medidas muy conservadoras y patriarcales que acaba con la igualdad de los derechos humanos y la presencia de las mujeres en el mundo.

Habría que erradicar estos partidos que pretenden acabar con la ley del aborto, destruir la presencia de las diversidades sociales o que no luchan contra la violencia machista. Nosotras nos lo estamos remirando muchísimo y estamos trabajando un montón, les toca a ellos empezar a mirarse, cuestionarse cuál es su papel en el mundo y cuál es el daño que, desde sus masculinidades tan sumamente hegemónicas, están causando a toda la población.

Además, la educación lo es todo a día de hoy y, por eso, es supernecesario saber por qué las niñas van de rosa y los niños de azul y la cultura es la clave para luchar contra el machismo.

P: ¿Se ha encontrado con algún obstáculo por ser mujer?

R: Todos, como todas. Te los encuentras desde que sales de la puerta de tu casa y tienes que recibir el piropo de cualquier tipo que se atreve a entrometerse en tu día a día y en tu autonomía. Hasta el punto, también, de no poder salir o salir con miedo o volver con miedo. Encontrarte con compañeros que no respetan tu espacio ni tus argumentos ni te respetan académicamente por ser mujer, hasta el no ostentar ciertos puestos de privilegios. La lista es muy larga.

Por Ana Márquez

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