«Fútbol, playas, corridas de toros y discotecas. Las prioridades en la apertura de España tras meses de confinamiento se podían leer como una declaración de intenciones sobre la visión del país». Así, sin paños calientes, da comienzo un duro texto publicado por The New York Times sobre la gestión de la desescalada en nuestro país.

El diario, uno de los rotativos más prestigiosos del mundo, saca de nuevo los colores a España sacar los colores a España por su actuación en la pandemia de la covid-19. “El país donde las discotecas son más importantes que las escuelas”, tituló el escrito el periodista David Jiménez, en el que realiza un repaso por algunas de las medidas tomadas en nuestro país tanto por el Gobierno central, como en algunos autonómicos.

Resalta el artículo que «el ocio nocturno permaneció abierto semanas después de haber sido identificado como un foco de contagios», y que «se autorizaron multitudes en celebraciones de todo tipo, trasladándose el mensaje de que la batalla estaba ganada». Señala, asimismo, que esto ocurria mientras los «partidos políticos y ciudadanos» se peleaban por «quién tiene la culpa, si la derecha o la izquierda, de un fracaso colectivo».

El repaso del artículo también levanta ampollas en Madrid o Catalunya, ya que destaca que «las autonomías recuperaban las competencias en sanidad y educación sin haber organizado los sistemas de rastreo y seguimiento de contagios que han frenado la expansión en otros lugares». 

Inicio del Colegio

Con el inicio del colegio para millones de estudiantes, el artículo señala que falta de previsión ha sumido en el desconcierto la reapertura de las escuelas» y se hace una pregunta: «¿Puede haber mayor prueba de la urgencia de reformar la educación que la incompetencia de una clase política producto de sus deficiencias?»

Jiménez señala que la crisis sanitaria «ha desnudado un modelo escaso de medios, con un profesorado mal pagado y desmotivado, planes de estudio anclados en el siglo XIX y una creciente desigualdad que permite a las familias con recursos eludir las carencias del sistema con apoyo extraescolar, enseñanza privada y cursos en el extranjero para sus hijos». Todo un alegato en pos de la educación pública.

Resalta el texto que la situación del inicio del curso es caótica, señalando que da comienzo con «una huelga de estudiantes, estrategias diferentes en cada región y planes improvisados para reducir a toda prisa la ratio de alumnos». Además, señala que se intentan arreglar a toda prisa «reorganizar horarios, contratar profesores e implementar medidas que debieron ser planeadas con meses de anticipación».