El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, anunció hoy el «fin definitivo» de las negociaciones de paz con el proscrito Partido Comunista (PC) y su brazo armado, la guerrilla maoísta del Nuevo Ejército del Pueblo (NEP).

«Comunico oficialmente el fin definitivo y permanente de nuestras conversaciones con el Partido Comunista,» declaró el mandatario en un acto oficial en Manila.

Duterte indicó que a partir de ahora no habrá lugar para «ninguna intervención o persuasión» de los comunistas «en el Estado democrático de la República de Filipinas» y zanjó meses de especulaciones sobre la posible reanudación del proceso de paz.

«Quizá podáis hablar con el próximo presidente de la República», dijo Duterte dirigiéndose a los comunistas.

La alternativa que ahora propone el Gobierno consiste en organizar pequeños grupos para iniciar conversaciones con los insurgentes comunistas locales, una opción que siempre rechazó la cúpula del PC, que vive exiliada en Holanda desde hace tres décadas.

Con su llegada al poder en 2016, Duterte retomó las negociaciones de paz estancadas con los comunistas en Oslo, un proceso que sufrió numerosos altibajos hasta encallar el pasado junio, cuando el mandatario decidió «pausar temporalmente» los encuentros para revisar todos los acuerdos firmados por anteriores administraciones.

La decisión molestó a los comunistas, liderados por Jose Maria Sison, que anunciaron pocos días después que renunciaban al proceso de paz mientras Duterte sea presidente, hasta 2022.

Desde entonces, el Gobierno ha recrudecido la ofensiva militar contra los rebeldes comunistas, que tienen presencia en varias zonas de Filipinas, aunque sin cerrar del todo la puerta a reanudar las conversaciones.

Esta misma semana el presidente ordenó desmantelar el equipo de su Gobierno que se encargaba de las conversaciones, lo que dejó claro que las posibilidades de volver a la mesa de negociación eran prácticamente nulas.

Además, Duterte ha ordenado a las Fuerzas Armadas «neutralizar» en 2019 a los rebeldes del NEP -la guerrilla comunista más antigua de Asia- y ha iniciado el proceso legal para declararla grupo terrorista, junto con su brazo político.

El NEP, que celebrará su 50 aniversario el próximo 29 de marzo, ya está catalogado como grupo terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea (UE), y cuenta con unos 6.000 combatientes regulares librando un conflicto que ha causado más de 40.000 muertes en cinco décadas.

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