El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha ordenado disolver el equipo de su gobierno encargado del proceso de paz con la guerrilla comunista del Nuevo Ejército del Pueblo (NEP), estancado desde junio y sin atisbos de retomarse.

Según documentos publicados hoy por Presidencia, el secretario de Trabajo, Silvestre Bello, que encabezaba el equipo negociador con los comunistas, recibió una carta fechada el 18 de marzo en la que se le comunicaba que esas funciones «terminaban de inmediato».

«Para garantizar un servicio público ininterrumpido, se le ordena entregar todos los documentos oficiales, documentos y propiedades que tenga en su poder a la oficina del asesor presidencial para la paz», indica la carta, que también fue remitida a otros miembros del panel.

Duterte declaró la semana pasada en un acto en Davao que no volvería a la mesa de negociación con los comunistas si no desistían de sus «actividades de extorsión» y les acusó de recaudar el «impuesto revolucionario» y cobrar tarifas a los candidatos a las elecciones municipales y legislativas de mayo.

Con su llegada al poder en 2016, Duterte retomó el proceso de paz con los comunistas en Oslo, que sufrió numerosos altibajos hasta estancarse definitivamente el pasado junio, cuando el mandatario decidió «pausar temporalmente» los encuentros para revisar todos los acuerdos firmados por anteriores administraciones.

La decisión molestó al NEP y a su brazo político, el proscrito Partido Comunista -cuya dirección vive exiliada en Holanda desde hace tres decenios- que anunciaron que renunciaban al proceso de paz mientras Duterte sea presidente hasta 2022.

Desde entonces, el Gobierno ha recrudecido la ofensiva militar contra los rebeldes comunistas, que tienen presencia en varias zonas de Filipinas, y en diciembre creó un grupo de trabajo para «poner fin a las insurgencias comunistas locales».

Duterte ha instado también a las Fuerzas Armadas a que este 2019 sea el año en que se acabe definitivamente con el NEP -la guerrilla comunista más antigua de Asia- y ha iniciado el proceso legal para declararlo grupo terrorista.

El NEP, que celebrará su 50 aniversario el próximo 29 de marzo, ya está considerado como grupo terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea, y cuenta con unos 6.000 combatientes regulares librando un conflicto que ha causado más de 40.000 muertes en cinco décadas.

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