Dylan Cruz, de 18 años, se ha convertido en un símbolo de las protestas en Colombia contra el presidente Ivan Duque. Golpeado el sábado en la cabeza por una bomba aturdidora lanzada por el Escuadrón Antidisturbios (Esmad) de la policía, murió ayer en el Hospital San Ignacio, donde estaba ingresado.

Las imágenes de Cruz, tirado en el suelo y ensangrentado, atendido por los equipos de emergencia tras ser agredido por la policía, se compartieron en las redes sociales y lo convirtieron en el rostro de las protestas.

Cruz es la primera víctima de la violencia policial en Colombia desde que se iniciaron las protestas convocadas por movimientos sociales y sindicatos obreros contra de las políticas sociales, económicas y de seguridad del Gobierno de Duque. Además, otras tres personas murieron en disturbios el pasado jueves en las ciudades de Buenaventura y Candelaria, en el departamento del Valle del Cauca (suroeste).

La Oficina en Colombia de la Alta Comisionada de la ONU ha pedido a la Fiscalía que se aclaren las responsabilidades por la muerte del joven. «No debe haber impunidad», señaló dicha oficina en un mensaje publicado en redes sociales.

La Justicia Penal Militar y la Fiscalía General investigan lo ocurrido a fin de determinar responsabilidades, y hay voces que exigen un castigo ejemplar para el agente y sus superiores.

La Defensoría del Pueblo se sumó a las voces de condolencias y en su cuenta de Twitter lamentó «profundamente la muerte del joven Dylan Cruz. Por su memoria, que sea la última persona que muera en estas circunstancias».

Con una pancarta en la que se leía «Esmad asesino» y cacerolas en mano, sus compañeros y amigos bloquearon la Carrera Séptima tumbándose en el suelo y guardando un minuto de silencio como homenaje al joven.