Este lunes se viralizaba una carta al director publicada en el periódico ABC de Sevilla, titulada La caída de la natalidad, que ha generado una oleada de las críticas en las redes sociales.

El diario publicaba en la sección de cartas al director un escrito de alguien que se identifica como Fernando Alés Villota, que usa el machismo más rancio para hacer una feroz crítica acerca de la situación actual de la natalidad en España.

El autor del texto culpa del descenso de la natalidad a las mujeres: «Sería un milagro que se produjera lo contrario en una sociedad en que las mujeres sólo viven preocupadas en hacer deporte, tatuarse y cuidar perros» o «¡qué lejanos quedan aquellos tiempos en que las mujeres eran femeninas, dulces y vivían entregadas a la honrosísima tarea de obedecer a su marido y cuidar de su casa y de sus hijos!».

“Un viento sectario y gélido, que Dios sabe de dónde procede, ha secado sus cabezas, tornándolas en seres extraños, únicamente preocupados en la adquisición de derechos y títulos”, concluye.

El mencionado escrito no tardaba en viralizarse en Twitter, donde ha recibido cientos de críticas, entre ellas las del portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique quien ha sido contundente y ha expresado de forma directa su rechazo: «Si coges el DeLorean y mandas una carta repugnantemente machista desde 1950 al ABC, el ABC te la publica en 2022. Por lo que sea, los medios que se quieren cargar la democracia a base de bulos son los mismos que quieren mandar a las mujeres de vuelta al franquismo», tuiteaba.

En 2019 la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública cree que es conveniente señalar ante el descenso de la natalidad diversos puntos.

«La bajada de la natalidad en España es una situación que se arrastra desde los años 70 del siglo pasado y que tuvo una recuperación en 2008 debido a la elevada tasa de natalidad de la población inmigrante y la mejor situación económica».

Es evidente que esta menor natalidad se debe a 5 fenómenos confluentes:

La mayor capacidad de las mujeres para decidir sobre su maternidad con la utilización generalizada de métodos anticonceptivos. Se trata de un hecho positivo que permite una mayor autonomía de las mujeres sobre su cuerpo y sus decisiones responsables y que previsiblemente no va a cambiar.Los ciclos de la inmigración (cuando llegan inmigrantes aumenta la natalidad que disminuye entre esa misma población después de un tiempo viviendo en el país).La situación socioeconómica que dificulta el acceso a la maternidad por problemas básicamente laborales (paro, inestabilidad en el trabajo, malas condiciones laborales, bajos salarios, etc), que obviamente también influye en la inmigración (en momentos de expansión económica llegan inmigrantes que aumentan la natalidad, cuando el ciclo es depresivo una parte de esos inmigrantes vuelven a sus países y se produce emigración de los autóctonos, obviamente la población mas joven y en edad fértil).El escaso apoyo de las políticas públicas a la natalidad: pocas ayudas económicas, escasez de guarderías públicas, inexistencia de rebajas fiscales (IRPF) para los progenitores y los artículos relacionados con la crianza mediante reducción o exención del IVA (pañales, alimentos, etc) o gratuidad de los medicamentos infantiles.Falta de cobertura sanitaria en muchos casos para la infancia y que es especialmente sangrante en el área rural o en los pequeños centros urbanos que se refleja en casos flagrantes como el del Hospital de Verín (donde se cierran los paritorios y las urgencias pediátricas).

«Todo ello explica la situación pero no la justifica. Necesitamos otras políticas públicas que favorezcan la natalidad de quienes deseen asumirla, pero también hay que ser conscientes de que otra política migratoria es necesaria, porque en España habrá pocos niños pero hay centenares de miles de ellos que quieren vivir en nuestro país y no les dejamos entrar, y cuando llegan les maltratamos y criminalizamos. Tenemos que hacernos planteamientos de país mas abiertos, solidarios y sostenibles si queremos garantizar el futuro», aseguraban.

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