• La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir anunció a principios de agosto un Plan de Limpieza de cauces y arroyos en la provincia como actuaciones de reposición de daños y prevención de avenidas.
  • A finales del mes de octubre se anunciaba la revisión del Proyecto para incorporar a más municipios -entre ellos Arahal- que habían solicitado ayuda con la intención de “aumentar la tranquilidad de los habitantes”.

Los cauces fluviales tienen mecanismos naturales que hace innecesaria la ejecución de estas actuaciones. Las crecidas son los mecanismos que tienen los arroyos para limpiar periódicamente su propio cauce, siendo capaces de autorregularse con la ayuda de la vegetación de ribera. Es decir, inundaciones habrá siempre porque los cauces se desbordan en las llamadas llanuras de inundación.

Por lo tanto la principal causa de las inundaciones no está relacionada con la basura acumulada, por el aterramiento del lecho del cauce o por intensas precipitaciones, sino que influyen otros factores como el desgobierno territorial, es decir, la presencia de infraestructuras sobre los cauces, la alteración del régimen hidrológico natural y de los cambios en el uso del suelo en sus márgenes y en las llanuras de inundación que incrementan la superficie impermeable y cortan las redes de drenaje natural.

Arroyo Saladillo, antes y después de limpiarse

Las actuaciones que conllevan la utilización del eufemismo “limpieza”, y que son socialmente aceptadas como las idóneas, solo disminuyen los problemas temporalmente y contribuyen a que el problema se repita -incluso con consecuencias más graves- cuando lleguen las próximas lluvias. Limpiar es eliminar lo que está sucio, es decir, liberarlo de basuras y no alterar su cauce.

Frente a la falsa apariencia de seguridad, lo que supone actuar sobre el cauce es incrementar los procesos erosivos de los márgenes, destrucción de la vegetación de ribera y fauna asociada, alteración de los caudales ambientales, impacto paisajístico, empleo de maquinaria pesada que sella suelos, aumento de las puntas de velocidad de la corriente al agrandar la sección del cauce, alteración de las llanuras de inundación o proliferación de especies invasoras entre otras. Son actuaciones que consideran a los arroyos y cauces como meros canales de agua que hay que domesticar, no como el sistema natural que es, contribuyendo al deterioro progresivo de los mismos.

Rechazamos rotundamente esta idea generalizada de que las “limpiezas” son la solución a los problemas de las inundaciones. Deberíamos imitar el funcionamiento natural de los ríos y no alterarlo con estas actuaciones. Una cosa es la eliminación manual de la basura acumulada en el cauce o en la zona de dominio público o bien la retirada selectiva de vegetación (incluidas especies invasoras) y madera muerta en los puentes o represas donde se haya quedado retenida y pueda incrementar el riesgo y otra cosa muy distinta es actuaciones que destrozan los arroyos y cauces.

Habría que recordarle a los gobernantes actuales y al organismo de cuenca que estas actuaciones ya se llevaron a cabo en Arahal hace una década y no solo no eliminaron el problema, sino que con cada episodio de fuertes precipitaciones las consecuencias han sido más graves, con numerosas pérdidas en la zona comercial de la carretera Villamartín.

Un ejemplo, a principios de diciembre de 2008 el Ayuntamiento anunciaba actuaciones de limpieza del arroyo Saladillo para evitar próximos episodios de inundaciones. Tan solo 2 meses después, tras las intensas lluvias de febrero de 2009, se inundó toda la zona comercial como se ve en las fotos adjuntas.

Cada año, desde que se empezó a desarrollar la zona comercial junto al arroyo Saladillo en 2007, han ocurrido episodios de intensas precipitaciones que han ocasionado inundaciones en la zona comercial e industrial, con desbordamiento del arroyo, la última a finales de noviembre de 2017.

Por todo ello, y partiendo de la base que las inundaciones son fenómenos naturales que no podemos eliminar, hay que apostar por el mantenimiento y conservación de los cauces, impidiendo su deterioro y contribuyendo al buen estado ecológico de las masas de agua. Ecologistas en Acción apuesta por integrar los mismos en la trama urbana, como un elemento de ocio más que mejore la calidad ambiental y paisajística, realizando actuaciones de renaturalización mediante la plantación de especies arbóreas de ribera, la creación de pasillos peatonales alrededor del cauce o paneles interpretativos de las diversas especies plantadas. Estas soluciones integrales requieren mucha pedagogía para modificar la percepción ciudadana en relación a las inundaciones.

Estamos convencidos de que esta propuesta será una solución definitiva para el cauce urbano del arroyo Saladillo. No se trata de ir en contra de la naturaleza sino de favorecer mecanismos naturales como la creación de meandros gracias al depósito natural de los materiales erosionados aguas arriba. La recuperación del ecosistema fluvial con la plantación de vegetación de ribera propiciará que el arroyo se autoregule, oxigenándose, dejando de oler a podrido y recuperando su imagen más natural.