Ecologistas en Acción ha presentadado alegaciones al proyecto de una instalación de cría intensiva de pollos en Les Useres, Castellón que prevé la producción de 84.000 pollos al año y contraviene la normativa de seguridad en cuanto a la distancia a viviendas y a otras instalaciones. El Real Decreto 1084/2005 para las nuevas instalaciones de la avicultura de carne,  contempla unas distancias mínimas como medidas de seguridad y en este caso hay 17 viviendas en un radio de 500 m y otras instalaciones ganaderas próximas.

El rechazo a estas instalaciones viene dado, principalmente, por las graves consecuencias en la contaminación del agua por los nitratos de los purines, con una fuerte carga de fármacos anabolizantes, hormonas y otros productos químicos utilizados de manera intensiva en la crianza y engorde. Algunos municipios han prohibido el consumo de agua de boca.

A ello se suman otros motivos como las enfermedades respiratorias que causan las micropartículas en suspensión y el amonio, afección a la salud pública contrastada por un reciente estudio neumológico del Hospital Universitario de Albacete.

Las emisiones de gases de efecto invernadero que provoca directamente este tipo de ganadería industrial, e indirectamente la agricultura intensiva asociada a la producción de piensos, son otro de los grandes problemas identificados. En total, según datos de la organización internacional GRAIN, el modelo ganadero industrial genera entre el 23 % y el 32 % de los gases de efecto invernadero.

Por último, la organización señala que, en la evolución de la población de municipios rurales, con y sin este tipo de ganadería, los primeros pierden mucha más población que los segundos, con lo que nos encontramos que la despoblación y el desempleo son dos de las principales consecuencias de la ganadería industrial. Argumento suficiente para rechazar este tipo de instalaciones.

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