Este pasado sábado 21 de enero, un joven de 17 años de edad y vecino de la parroquia de Cortegada, en la localidad pontevedresa de Silleda, resultó herido en un ojo por arma de fuego durante una cacería de jabalí realizada por una cuadrilla en Saíndres.

Al parecer, tras sangrar por un ojo, queda por averiguar si después de producirse un disparo, le rozó un proyectil el ojo, le saltó una piedra o fue una astilla la causante de la herida ocular.

Sobre las 17.15 horas, el servicio de urgencias 112 Galicia recibió la comunicación del incidente. El joven fue trasladado al centro de salud de Silleda, sin embargo, la médica de urgencias decidió que por precaución fuera derivado al CHUS a bordo de la unidad aérea del 061 para poder realizarle un TAC en las dependencias del hospital compostelano.

El suceso ha provocado la reacción de la entidades ecologistas y animalistas, quienes reclaman a la Xunta que prohíba la participación de menores en cacerías de este tipo.

Ecologistas piden a la Xunta prohibir la presencia de menores en cacerías tras resultar uno herido en un ojo / Imagen: EP
Ecologistas piden a la Xunta prohibir la presencia de menores en cacerías tras resultar uno herido en un ojo / Imagen: EP

Una de las entidades más contundentes en este sentido es la Fundación Franz Weber cuyos responsables consideran que el peligro al que se exponen los menores en este tipo de actividades en las que participan «sin límite de la misma de acuerdo con el vacío legal existente, suponen un grave perjuicio para su integridad física y moral».

La Fundación ha aprovechado también para recordar otros episodios ocurridos en las últimas semanas en otros lugares como Extremadura, donde tuvo lugar un autodisparo accidental que produjo el denominado «pie catastrófico»; o el de Val d’Aran, donde un cazador mató a un hombre mayor que paseaba tranquilamente.

La entidad también mencionó que solo este sábado se celebró en cada una de las provincias gallegas un campeonato «para masacrar zorros» y reclama que en ninguna de las convocatorias «se realizaron controles de alcoholemia de manera previa durante las mismas o tras finalizar las comidas, algunas realizadas en espacios públicos y donde se sirvió alcohol», algo que demuestra el desdén de las administraciones para tratar el peligro de la caza.

A raíz del caso de este sábado, la entidad animalista ha hecho hincapié en los peligros que corren los propios cazadores y la inmensa mayoría de la población no cazadora. Por ello, reclama alejar a las personas menores de edad de este tipo de actividades.

En Galicia se puede disponer de licencia de caza desde los 14 años, lo que significa, que a partir de esta edad se pueden «portar armas como cualquier adulto».

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