El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto con los líderes de UGT y CC OO y los de las patronales CEOE y CEPYME, firmó este martes en un acto en La Moncloa el acuerdo para la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI).

El objetivo, según él, es situar el SMI, actualmente en 707 euros, en 850 euros en 2020, con subidas del 4% en 2018, del 5% en 2019 y del 10% en 2020. Eso sí, con dos condicionantes: que la economía crezca por encima del 2,5% y que se creen 450.000 empleos al año. “Son límites muy prudentes”, puntualizo.

Gobierno, sindicatos y patronal firmaron este martes un acuerdo para subir el Salario Mínimo Interprofesional hasta los 850 euros en 2020 (un 4% en 2018, un 5% en 2019 y un 10% en 2020). Una subida condicionada, sin embargo, a que la economía crezca al menos al 2,5% cada año y a que se creen al menos 450.000 empleos al año.

El economista y autor del libro ‘Desmontando los mitos económicos de la derecha española, Eduardo Garzón, ha explicado este miércoles en Twitter por qué esta subida “tiene trampa”. Pasamos a transcribir su hilo:

La subida del salario mínimo solo se aplicará si se cumplen dos requisitos: 1) que el PIB de la economía crezca más de un 2,5% cada año, y 2) que el aumento de afiliación a la Seguridad Social sea superior a los 450.000 afiliados cada año.
Pero es que según las estimaciones del FMI, de la Comisión Europea, del Banco de España y del propio Gobierno el PIB crecerá menos del 2,5% en los años siguientes.
Es decir, que de cumplirse estos pronósticos, el acuerdo para el crecimiento del salario mínimo quedaría en papel mojado. Pero, ¿y lo bien que quedó ayer Rajoy?
En cualquier caso, incluso aunque se superaran los requisitos establecidos, la medida es claramente insuficiente en importe y en alcance.
Desde el año 2009 hasta el año 2016 el Salario mínimo creció un 5% y los precios lo hicieron en un 10,2%, por lo que en realidad se perdió capacidad adquisitiva.
Actualmente el salario mínimo en España es muy reducido (no llega al 60% del salario medio tal y como recomiendan los organismos internacionales) por lo que incrementos del 4% y del 5% en dos años serían claramente insuficientes.
La medida es además insuficiente en alcance porque sólo beneficiaría a los trabajadores a tiempo completo que ingresen menos de 736 € mensuales (en 14 pagas), esto es, a unas 530.000 personas, un 2,7% de todos los empleados actuales.
El gobierno estaría dejando fuera de los beneficios de la medida a 2,4 millones de trabajadores a tiempo parcial que cobran menos del salario mínimo (el 12,62% de todas las personas ocupadas), que son precisamente los más pobres.
Además, los empleadores pueden sortear el incremento del SMI a través de contrataciones ilegales (falsos autónomos, horas extraordinarias, etc). Cualquier incremento del SMI sin resolver todo este fraude laboral tendrá un impacto muy reducido.
Es decir: la subida del salario mínimo está condicionada a 2 requisitos que difícilmente se cumplirán, sólo compensaría parcialmente la pérdida de poder adquisitivo, sólo beneficiaría a un 2,7% de los empleados, y tendría pocos efectos si se sigue permitiendo tanto fraude laboral.

 

 

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