Juan Carlos Senent

Estados Unidos es el paradigma de la “libertad”. Allí puedes optar por educar a tu hijo en casa, y algunos padres así lo hacen, porque no quieren que sus hijos aprendan la evolución del hombre o que la tierra no es plana. ¡Qué maravilla! ¿Tienen los padres el derecho a enseñar mentiras sobre el mundo en el que viven a su prole? Sí, lo tienen. Ustedes les pueden contar a sus hijos lo que les de la gana, incluso mentiras sobre el mundo en el que viven. Pero la educación no está para eso. No, no lo está. La educación está para dar conocimientos técnicos (matemáticas, lenguas, música, historia, geografía, química, física, plástica…), pero también para “crear ciudadanos”. ¿Les suena esto raro? Pues crear ciudadanos es educar a los niños y niñas para que aprendan los Derechos Humanos, el respeto, la no discriminación, la dignidad de los seres humanos, la Constitución Española, valores democráticos, igualdad, los derechos fundamentales, los derechos de los niños, conocimientos éticos, en diversidad sexual y de género, en educación sexual.

 

Pero no, resulta que se quejan de que a sus hijos e hijas les van a adoctrinar. Que una cosa a la que llaman “ideología de género” se les va a meter en la cabeza. Resulta que el “totalitarismo de izquierda”, quiere hacer sus hijas piensen como al Gobierno de izquierdas (comunista, según algunos iluminados) le da la gana. Están, obviamente, equivocados, porque esto no va de ideologías, ni de izquierda o derecha, de ningún tipo de totalitarismo, al revés, pues solo con la educación se puede evitar que de las futuras generaciones sigan saliendo totalitarios. Esto va de valores. En enseñar a las personas a respetar a los demás, independientemente de su orientación sexual, identidad de género, expresión de género, religión, ideología, lengua, etnia, género, lugar de origen. Esto no es una ideología, esto son derechos humanos, base de todo sistema de derechos y libertades democráticas. Como leía hace poco en un tuit de Jota, etcétera: “por supuesto que vamos a enseñar a tu hijo a ser demócrata, respetuoso, disciplinado, empático, integrador, feminista, LGTB friendly y antirracista sin tu permiso. Hasta ahí podíamos llegar”.

 

Y no, no van a enseñar a tus hijas a usar un consolador. Ni se van a dar clases de masturbación grupal. Ni van a estar obligadas tus hijas a tocar cuerpos desnudos de adultos desconocidos. Ni pretendemos que tu hijos se penetren entre ellos cuando tú estás en el grupo de matrimonios del Opus o en una reunión de Hazte Oir, como pretende hacernos creen un eurodiputado. Que la educación en valores ciudadanos no va de eso. Dijo hace unos años el filósofo Fernando Savater que “uno de los más importantes objetivos de la educación es que los niños conozcan las alternativas que existen a los prejuicios de sus padres. Sobre todo en el campo de los valores cívicos: educamos para vivir en sociedad, no solo en familia”. De eso se trata, de educar para vivir en sociedad. ¿Qué ustedes quieren enseñar a su hijo la castidad? Muy bien, enséñenle su concepción de la sexualidad. Pero también hay que educar a su hijo en que son las Infecciones de Transmisión Sexual y el VIH, cómo se contraen y cómo se evitan. Porque el sexo es parte de la convivencia en sociedad, con otros individuos. Ni usted, ni las profesoras, ni yo, van a saber como es la vida sexual de su hijo (porque su hijo, por mucho que le diga usted, padre o madre, va hacer lo que le venga en gana). Y yo que he sido alumno, ¿sabe con qué edad me enteré de cómo se contraía una sífilis? Con 29 años.

 

No soy padre, lo reconozco. Un señor muy maleducado me lo preguntaba hace poco, debatiendo sobre el veto parental. Pero soy tío. Tengo más de media docena de sobrinos y sobrinas. Y quiero que aprendan a respetar a las personas LGTBI, por la parte que me toca. Ya estamos, con el lobby LGTBI. A ver si van a ser ustedes el lobby. Nosotros no somos un grupo de presión, somos personas que conviven con ustedes y con sus hijos e hijas. Somos el pediatra que atiende a su hija, el político que oye en la televisión, la panadera que le vende el pan, la profesora, el pastor de la iglesia protestante. Sus hijos van a convivir con personas LGTBI visibles. Van a convivir con homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales, asexuales y con personas de género no binario. Y no, eso no es una ideología, es solo una realidad social, aunque se quieran tapar los odios y los ojos ante ella. Yo no soy profesor, los contenidos de esos talleres o charlas no me corresponde a mí establecerlos. Es más, considero que tendría que haber una asignatura de valores cívicos y democráticos, obligatoria. Sí, una Educación para la Ciudadanía, que explicase todos estos contenidos, y sino, talleres y charlar como ahora, no me corresponde a mí la manera en que se desarrollen estos contenidos, pero sí se que estoy muy acuerdo a que estos contenidos formen parte de la educación que reciben los pequeños y no tan pequeños en la Educación Obligatoria. Porque se, por ejemplo, que una charla sobre respeto LGTBI, sobre no discriminación o sobre acoso escolar, puede salvar vidas. Y sé que un taller sobre educación sexual, puede evitar problemas y confusiones.

 

Señores, en España la educación tiene muchos problemas. Ocúpense en solucionarlos y no en institucionalizar el veto parental. ¿Podrían ponerse a debatir sobre la idoneidad o no de la devolución de la competencia de educación al Estado, no por centralismo, sino por asegurar la igualdad de oportunidades? No, sus hijos e hijas no necesitan autorización expresa para recibir contenido educacional. Políticos, sus hijos e hijas necesitan un pacto de Estado para tener una Ley de Educación que duré más de dos legislaturas, ¿entienden? Póngase de acuerdo, de una vez. De acuerdo, también, con profesores y profesoras, con padres, madres y alumnos. Es necesaria una educación laica. Señores, en España, un país democrático, que respeta y defiende la igualdad entre hombres y mujeres, hay colegios mantenidos con dinero público en los que el alumnado está segregado por géneros. No, señores, sus hijos e hijas no necesitan censura. Sus hijos e hijas necesitan que en el colegio concertado al que acuden, no se les enseñe contenido contrario a los derechos humanos, base del sistema democrático. Hoy, el centro del debate en materia de educación debería de ser otro, deberían ustedes de estar poniendo encima de la mesa sus propuestas y, como digo, poniéndose de acuerdo. Dejen de pelear sobre si la educación que reciban sus hijos puede o no ser la que a ustedes les de la gana, porque el interés general de los niños y niñas está por encima de los deseos de los padres. El derecho es de sus hijos e hijas, a ser educados. El derecho a que ustedes, padre y madres del lobby integrista, eduquen a sus hijos e hijas en LGTBIfobia, machismo, racismo, en el Negacionismo climático o en el Tierraplanismo, siento decírselo, no existe. Y se lo digo, aun con el riesgo de que, de nuevo, por estar en contra del veto parental, me vayan a mandar “a tomar por culo”.