El Gobierno de Estados Unidos condenó hoy el encarcelamiento de los dos reporteros de la agencia Reuters en Birmania que fueron condenados por la vulneración de secretos oficiales cuando investigaban una matanza contra los rohinyás.

“EE.UU. está profundamente decepcionado porque el Tribunal Superior de Yangon ha confirmado las condenas de los periodistas de Reuters Wa Lone y Kyaw Soe Oo hoy. Una prensa libre e independiente debe estar protegida en cualquier democracia”, sostuvo en un comunicado el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Robert Palladino.

El anuncio llega después de que el magistrado a cargo del caso, U Aung Naing, decidiera hoy mantener la condena de siete años de cárcel para los dos reporteros al argumentar falta de “suficientes evidencias” para liberarlos.

Los periodistas, Wa Lone y Kyaw Soe Oo, fueron detenidos el pasado septiembre por vulnerar la Ley de Secretos Oficiales, una norma de la época colonial.

“La decisión de hoy arroja dudas no solo sobre la libertad de expresión en Birmania, sino que también plantea cuestiones sobre el compromiso de Birmania con el estado de derecho”, argumentó Palladino.

El portavoz de la diplomacia estadounidense repitió, de nuevo, su compromiso por “abogar en todos los niveles por la liberación justa de estos valientes periodistas”.

Wa Lone y Kyaw Soe Oo fueron detenidos la noche del 12 de diciembre de 2017 en posesión de documentos confidenciales que, según estos, les acababan de entregar dos policías con los que se habían reunido y cuyo contenido no llegaron a conocer porque fueron arrestados nada más recibirlos.

Los reporteros, que aseguran ser víctimas de una trampa por parte de los agentes, investigaban entonces una masacre de diez rohinyás en la aldea de Inn Dinn, en el estado de Rakáin, en el oeste de Birmania.

Estos asesinatos se produjeron en el marco de una operación del Ejército en agosto de 2017 en respuesta a una serie de ataques de un grupo insurgente rohinyá contra una treintena de puestos fronterizos.

La investigación de Wa Lone y Kyaw Soe Oo provocó que siete soldados fueran condenados en abril de 2018 a diez años de prisión por la matanza, el único abuso reconocido por las autoridades birmanas.

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