Casi nueve minutos estuvo el ya exagente de policía Derek Chauvin con su rodilla sobre el cuello de George Floyd. Suficientes para acabar con la vida de George Floyd, un afrodescendiente de Minneapolis (Minnesota) cuya muerte continúa levantado una oleada de ira social en todo Estados Unidos.

No sirvió de mucho en Minneapolis el toque de queda decretado por el gobernador del Estado, Tim Walz, que comenzó a las 20:00 horas del viernes por la noche y que, presumiblemente, duraba hasta las 6:00 de la mañana. La ciudad está fuera de control y el grito es unánime: «¡Justicia!».

La situación en Minneapolis “ya no se trata del asesinato de George Floyd, sino de un ataque a la sociedad civil”, ha descrito el gobernador. “Se trata de que impere el miedo y se trata de provocar la disrupción en nuestras grandes ciudades”.

«l máximo responsable de la Guardia Nacional de Minnesota, Jon Jensen, ha confirmado el despliegue aproximado de 2.500 efectivos en las calles de Minneapolis, la ciudad más poblada del estado, y donde se encuentran ya desplegados más de 2.000 agentes ante la posibilidad de nuevos disturbios.

Sin embargo, sigue creciendo. Hemos podido ver disturbios y quema de mobiliario urbano en lugares a ambos lados del país como Oakland (California) y Atlanta (Georgia). Pero también en Nueva York, Washington, Detroit, Houston y Charlotte. 

Crece el movimiento por todo el país

En el centro de Atlanta grupos de manifestantes rompieron escaparates de comercios y se enfrentaron con los agentes antidisturbios, que los repelieron con gases lacrimógenos.

En Los Ángeles, tras horas de protestas en las calles del centro se produjeron enfrentamientos entre la policía y grupos de manifestantes, que cerraron calles y destrozaron vehículos.

En Oakland, más de 7.500 personas se juntaron este sábado por la noche en esta ciudad. 

En Brooklyn, Nueva York, los participantes quemaron un vehículo policial. 

En Washington, la capital, una manifestación frente a la Casa Blanca que comenzó siendo pacífica, con un mitin, derivó en escaramuzas con los policías y agentes del Servicio Secreto.