Estados Unidos exhibió hoy su músculo militar con Filipinas en las costas del Mar de China Meridional, escenario de tensas disputas territoriales en la región después de que China ocupara por la fuerza en 2012 varios islotes y atolones en esas aguas.

Los entrenamientos navales se han desarrollado en las costas de San Antonio (provincia de Zambales), a unos 200 kilómetros de Manila, que son el punto más cercano al atolón Scarborough, invadido por China aunque el Tribunal de Arbitraje de La Haya atribuyó a Filipinas su soberanía en 2016.

«El objetivo de este entrenamiento anual es seguir ampliando nuestras capacidades conjuntas en la orilla del mar y estar listos ante una posible crisis», explicó a los medios la teniente estadounidense Tori Sharpe, portavoz de Balikatan.

Filipinas y EEUU se han embarcado esta semana en la 35 edición de Balikatan («hombro a hombro» en tagalo) -un entrenamiento militar anual conjunto en territorio filipino-, en la que participan 4.000 soldados filipinos, 3.500 estadounidenses y 50 australianos.

Aunque Sharpe negó que Balikatan responda «a una crisis particular o conflicto» o «se dirija a ningún país concreto», esta edición se ha producido en medio de una creciente tensión en el área después de que se detectaran unos 200 pesqueros chinos alrededor de varias islas del archipiélago Spratly que corresponden a Manila.

Tradicionalmente enfocado en contraterrorismo y labor humanitaria, Balikatan se ha centrado este año en seguridad marítima y se ha desarrollado cerca de los focos de conflicto con China, como las islas de Luzón, Palawan y Mindoro, cuyas costas están bañadas por las aguas disputadas del Mar de China Meridional.

«La lucha contra el terrorismo o la prevención de desastres naturales siguen siendo partes importantes de Balikatan, aunque el objetivo central es reforzar la defensa mutua, por lo que no podemos obviar los entrenamientos marítimos», indicó la teniente Liezld Vidallon, la portavoz por parte del Ejército filipino.

En el ejercicio naval de hoy, 160 marines estadounidenses y 50 filipinos emularon una invasión desde el mar con once modernos vehículos anfibios, ya que Filipinas integrará por primera vez cuatro de esos vehículos a su equipamiento este trimestre.

Como novedad, la aeronave militar más avanzada del mundo, la Lockheed Martin F-35B Lightning II, que no necesita pista para aterrizar ni despegar, hizo su debut en Filipinas en esta edición de Balikatan, que arrancó el 1 de abril y culminará este viernes.

Aunque la Administración de Rodrigo Duterte ha optado por una política de no confrontación con China en esta disputa marítima alegando los riesgos de embarcarse en una guerra, el Departamento de Exteriores presentó hace dos semanas una protesta diplomática.

Filipinas considera que la presencia de más de 200 barcos pesqueros chinos cerca de la isla Tithu, isla ocupada por Manila también conocida como Pagasa, es «ilegal» y una «clara violación de la soberanía» del país.

«Tales acciones cuando no son repudiadas por el Gobierno chino se consideran adoptadas por él», ha denunciado Exteriores, que sospecha que esas embarcaciones pesqueras actúan como milicias marítimas.

Filipinas, Brunei, China, Malasia, Taiwán y Vietnam tienen reclamaciones de soberanía en el Mar de China Meridional, por el que circula el 30 % del comercio global y alberga el 12 % de la pesca mundial, además de posibles yacimientos de gas y petróleo.

En medio de la pugna EEUU-China por extender su influencia en el Pacífico y enzarzados en una guerra comercial, EEUU tampoco está dispuesto a dejar que su rival se apodere de esas aguas, de vital importancia geoestratégica.

Para contrarrestar el dominio chino, EEUU pretende ubicar el 60 % de su flota naval en el Pacífico en 2020, y para ello necesita reforzar su alianza militar con Filipinas, su histórico socio en el Sudeste Asiático con el que tiene un Tratado de Defensa Mutua desde 1951.

De acuerdo a una demanda interpuesta por el anterior gobierno de Benigno Aquino, el Tribunal de Arbitraje de La Haya atribuyó en 2016 a Filipinas la titularidad de varios territorios en ese mar, como el atolón Scarborough o parte del archipiélago Spratly.

China nunca reconoció el fallo y continúa sus actividades militares en la zona, donde ha llegado a edificar islas artificiales sobre arrecifes y atolones para apropiárselas de facto.

A pesar de las críticas de la opinión pública -e incluso de miembros de su gabinete-, el presidente Duterte no ha reclamado nada, ya que el mandatario ha reorientado su política exterior hacia el «gigante asiático» a cambio de una generosa inyección de inversión y préstamos para sus proyectos de infraestructuras.

Exfuncionarios del Gobierno filipino interpusieron hace dos semanas una demanda contra el presidente Xi Jinping ante la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de lesa Humanidad y daño medioambiental por sus actividades en el disputado Mar de China Meridional, que afectan a miles de pescadores filipinos.

Sara Gómez Armas


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