Florent Marcellesi
Candidato de EQUO en las elecciones europeas
Eurodiputado de EQUO en el grupo Verdes/ALE


La semana pasada, miles de jóvenes llenaron las calles de más de 50 ciudades españolas y de todo el mundo para exigir acción política frente a la emergencia climática. Conscientes de que si el planeta fuera un banco ya lo habrían rescatado, la indignación ya ha tomado las plazas. Es el 15M Climático, un movimiento que no ha hecho más que empezar.

Y no les falta razón. Estamos en una auténtica emergencia y el tiempo se acaba, pero los gobiernos y grandes empresas no están a la altura. Mientras, los/as jóvenes se enfrentan a vivir la desertificación de la mitad sureste de su país, pero también a perder las enormes oportunidades económicas y sociales que generaría una transición ecológica justa y ambiciosa que no llega. Pero lo tienen claro: no quieren ser los próximos refugiados climáticos de Europa, ni quieren una salida injusta que les obligue a elegir entre el fin del mundo o el fin de mes cuando sean más mayores.

Así, la juventud española se ha sumado a la ola verde mundial de protestas por el clima que comenzó con las huelgas escolares de Greta Thunberg. Esta joven sueca de 16 años decidió plantarse frente al Parlamento de su país porque «si el cambio climático nos deja sin futuro, de nada sirve ir a clase». Hoy su lucha ya mueve a millones de personas en todo el planeta y a miles en España.

Yo mismo estuve en la multitudinaria manifestación de jóvenes por el clima en Madrid. Fui a escuchar lo que nos gritaban a los políticos. Y lo que escuché es que la inacción política frente a la crisis climática «no les representa» porque les está «dejando sin planeta», y que «sin planeta no hay futuro» porque «no hay planeta B». También insistían en que esto «no es un cambio, es una crisis» y que si algo debe cambiar es «el sistema, no el clima». Y un mensaje muy claro: «el clima ya no puede esperar». Y que ellos/as tampoco.

He de decir que también vi a muchísimas mujeres, algo que es una constante de este movimiento también en el resto de Europa. Pero esto es tan solo un reflejo de un movimiento que es intrínsecamente feminista y que apoyó las movilizaciones del 8M la semana anterior. Son conscientes de que la degradación del clima es solo una cara de un mismo sistema que perpetúa y profundiza las desigualdades sociales y de género. Por eso, no sólo están en contra del cambio climático, sino a favor de avanzar hacia la justicia climática.

Lamentablemente, una parte de los políticos sigue negándose a escuchar lo que la juventud les está reclamando. Los grupos de derecha y extrema derecha se opusieron a que Greta Thunberg pudiera venir al Parlamento Europeo alegando que debería estar en clase estudiando. Por supuesto, Los Verdes europeos abrimos las puertas de la Eurocámara a la juventud por el clima y pudieron estar presentes en el debate sobre emergencia climática.

Es el momento de que toda la clase política y las empresas entiendan que tras este 15M Climático histórico, ya nada puede seguir igual. Es el momento de ponernos manos a la obra y de activar ya mismo una transición ecológica justa, rápida y ambiciosa que nos permita tener un futuro digno en este planeta. Desde las ciudades que salvan vidas hasta una Europa cuyo futuro será negro si no logra ser verde, convirtamos nuestra acción climática en el eje vertebrador de un nuevo proyecto de país y europeo.

La ola verde ya está aquí. Ahora empieza todo.