CervantesFAQs y Javier F. Ferrero

El Partido Popular y Ciudadanos están naturalizando y facilitando la aceptación del partido de ultraderecha Vox, facilitando su entrada en las instituciones y en los órganos de gobierno para que impongan sus postulados regresivos.

Estos partidos liberales están encontrando un inestimable apoyo por parte de los medios, que en los últimos tiempos otorgan un espectáculo impensable hace una década: el blaqueamiento de la extrema derecha en prime time. La teatralización que nos ha traído el populismo de los ultras racistas, xenófobos u homóbofos, representa la realidad actual en la que los intolerantes quieren implantar sus tesis valiéndose de televisiones o periódicos; y estos medios, encantados con esta situación, quieren hacer su agosto sin importar el coste moral.

El objeto de ese blanqueamiento no es otro que normalizar la barbarie, intentando que los ciudadanos no condenen ni les suene mal que se le diga a un joven gay que le van a «hacer heterosexual a hostias» o que se diga que víctimas de violencia machista están constantemente mintiendo porque hay una estadística que solo conoce la extrema derecha que dice que la gran mayoría de las denuncias que se ponen son falsas.

En los platós de televisión hemos visto cómo se ha defendido a La Manada y a su abogado en diversos debates. Hemos visto también a Bertín Osborne abriendo la puerta de su casa a la extrema derecha para hacerle preguntas simpáticas, normalizando el odio y la persecución al diferente. A Susana Griso hablando en su programa de la defensa de la caza que hace Vox. También a Ferreras dando voz al líder de la quinta fuerza española como si fuese la oposición.

@izualdomingo

Vimos una entrevista del diario El Confidencial en la que se asumía como si fuese algo normal que Diego Fusaro, un ideólogo italiano de la extrema derecha (desde Salvini hasta el partido neofascista CasaPound), expusiese su pensamiento en un medio de alcance nacional. El texto era polémico desde su comienzo, aun sin empezar a preguntar nada concreto, ya que en él se definía a Fusaro como «intelectual, marxista, y que sus referentes son Gramsci, Pasolini y Costanzo Preve».

La última gran aparición en los medios, la de Abascal en El Hormiguero, supuso que la extrema derecha largase su discurso en horario de máxima audiencia: Inmigrantes sí, pero los ilegales fuera. Aplicación del 155, armas en casa y negación del cambio climático. Homosexuales sí, pero adoptar no. Mujeres sí, pero la violencia, intrafamiliar. El aborto fuera de España. Vida digna sí, pero eutanasia no.

Catalunya como excusa

Ahora, en Catalunya, podemos comprobar como el blanqueamiento continúa y se acentúa en lo medios. Desde los medios cercanos ideológicamente al fascismo hasta a los que llaman «podemitas», se usan términos no definitorios de los extremistas. En la imagen de abajo podemos ver como ABC los tilda de «Separatistas». Al menos, nadie espera de ABC que condene a esta gente, ya que su pensamiento es cercano a ellos. El Español, por su parte, los define como «un grupo de españolistas».

Llama la atención es que la televisión de todos, TVE, los define como «partidarios de la unidad de España». El canal internacional de nuestra televisión española, 24 horas, aún es más suave y los define como «un grupo que portaba banderas de España».

La Sexta, el supuesto medio de izquierda, aún se moja menos con los términos: «Un grupo de gente con banderas. Llama mucho la atención esta definición, ya que en la imagen a la que se refería la noticia podía verse claramente individuos con la bandera franquista.

Cuatro, que hizo una cobertura en directo de las manifestaciones y de las protestas, definió como «constitucionalistas» a varios extremaderechistas portando banderas franquistas y exponiéndola ante la cámara para que se vea bien.

El medio 20 minutos, un medio que nadie podría tachar de cercano a la ultraderecha, también se muestra tibio en sus definiciones. Un encuentro en las calles de Barcelona entre independentistas y ultras de extrema derecha estos últimos son definidos por el medio como «partidarios de la unidad de España». Destacada que a los independentistas se les tacha de «radicales».

Los medios de comunicaciones tienen el deber de enfrentan a la extrema derecha por medio de la información, la reflexión, la crítica y el análisis democrático. Quienes no lo hagan y sigan justificando y blanqueando, se convierten en cómplices, y estarán corrompiendo la labor del cuarto poder. Nuestro deber como informados por estos medios es denunciar esta situación en cuanto tengamos constancia de ello.

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2 Comentarios

  1. Exactamente esto está ocurriendo. Desgraciadamente una buena parte del periodismo, para aparecer como demócratas e imparciales, no sólo se pone equidistante «de los extremos» sino que se muestra más comprensivo y complaciente con un partido declaradamente franquista que con las formaciones democráticas de la izquierda. Y luego, estos periodistas (no pocos se presentan como «analistas») se rasgarán las vestiduras si se les dice que son cómplices hoy y responsables mañana de abrir las puertas al retorno de situaciones preconstitucionales. Cómplices de un crecimiento del ideario fascista.

  2. el bipartidismo y sus appendices ( tods menos Up )
    solo tiene cataluña y el nacionalismo para volver a ganar :
    aventar odio en cataluña,
    a la vez el ppnv saca pecho, qe al final pacta cn el bipartidismo siempre » para lo suyo » qe no parea ls vvascos pqe son capaces d aprobar presupuestos de m.rahoy qe aun estan
    …y asi alentar tbn el voto ultra español
    = neoliberalismo = franquistas reciclados pa seguir qedandose todo en españa

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