Santiago Martín Barajas
Coordinador del área de Agua de Ecologistas en Acción

En los últimos años han aparecido en España un gran número de proyectos de apertura de nuevas explotaciones mineras. Ello responde a varias razones: por un lado, está la gran subida de precio que han experimentado la mayoría de los metales en los últimos años, algunos de ellos multiplicando hasta por 4 y por 5 su valor en los últimos 15 años. Por otra parte, está la mejora tecnológica que se ha producido, que permite la extracción del mineral a un coste cada vez más reducido, aunque la concentración del mismo sea baja. Por ejemplo, actualmente resulta rentable la explotación de una mina de oro en la que tan sólo haya una concentración de un gramo o gramo y medio por tonelada de material, lo cual hace 20 años era impensable. Finalmente, habría que añadir también el hecho de que también existe un componente importante de especulación financiera, en todo lo referente nuevas autorizaciones de explotación minera.

De esta manera, nos encontramos con que pudiera ser económicamente factible la puesta en explotación de una gran parte de las minas de las que se extrajo mineral durante los últimos siglos, y que ahora se encuentran abandonadas, incluso explotando las propias escombreras de esas antiguas minas. Además, existen amplias extensiones en las que por su baja concentración no se extrajo mineral, y que ahora podrían resultar rentables.

Lo barato que actualmente resulta el movimiento de tierras, conlleva que la gran mayoría de las nuevas minas previstas se explotasen a cielo abierto, por lo que el impacto ambiental y social sería aún mucho mayor que el de las anteriores explotaciones. Otro elemento a tener en cuenta, serían las técnicas de extracción del mineral, que en materiales con baja concentración del mismo, suelen conllevar la utilización de compuestos químicos que pueden contaminar gravemente el medio hídrico, incluso de forma irreversible.

Además, está la vigente Ley de Minas, que es preconstitucional (entró en vigor el 13 de agosto de 1973) y que por sus contenidos es claramente inconstitucional, pues da todo tipo de facilidades a las empresas mineras, al margen de consideraciones medioambientales, sociales, e incluso por encima del derecho de propiedad.

Por último, hay que tener en cuenta la forma de actuar que con frecuencia tienen las empresas mineras, que no se caracterizan precisamente por su respeto hacia el medio ambiente y a los derechos de las poblaciones locales afectadas, especialmente cuando actúan en países en desarrollo o de la Periferia. Con carácter general las mineras, en la mayoría de los casos empresas de otros países, se asientan en un territorio, extraen el mineral, y cuando deja de serles rentable, abandonan la explotación, dejando en muchos casos tras de sí un entorno ambiental contaminado y destruido, que de hecho pone en riesgo la viabilidad económica futura de las poblaciones locales.

Con todos estos condicionantes, podemos afirmar que nos encontramos ante una amenaza ambiental de enorme magnitud, que podría suponer la destrucción en los próximos años de decenas de miles de hectáreas de gran valor natural a lo largo de una buena parte de nuestra geografía. De hecho, actualmente existen en tramitación en nuestro país varios centenares de proyectos de nuevas explotaciones mineras, en su mayor de minería metálica. Sirva de ejemplo el caso de Extremadura, donde existen más de un centenar de nuevos proyectos mineros en tramitación.

Algunos de estos proyectos mineros se encuentran en un proceso de tramitación avanzada, o incluso han empezado ya a operar: minas de cobre en el bajo Guadalquivir, de oro en Galicia y Asturias, de litio y estaño en Cáceres, wolframio, titanio y tierras raras en Ciudad Real, etc. Además, la mayoría de ellos están encontrando una fuerte oposición de grupos locales y regionales de Ecologistas en Acción, y de las propias poblaciones locales, que ven como esas empresas, con su actividad extractiva, ponen en riesgo la viabilidad futura de sus municipios.

Por todo ello, todas las formaciones políticas y el conjunto de la sociedad en general, debería tomar conciencia de esta grave amenaza ambiental, e intentar poner freno a esta lluvia de proyectos mineros, que lleva camino de convertirse en lluvia torrencial. Para ello, consideramos esencial y como primer paso, la modificación en profundidad de la actual Ley de Minas, aprobada durante la dictadura, y que inexplicablemente todavía no se ha modificado. Consideramos que la actividad minera debería supeditarse siempre a la protección del medio ambiente y de las poblaciones de las zonas afectadas, y no como ocurre con la actual legislación, que está hecha para favorecer a las empresas mineras por encima de todo.

 

9 Comentarios

  1. Los países más ricos son los que explotan sus recursos naturales, que por otro lado son imprescindibles: materiales de construcción, cerámica, vidrio, metales, combustibles fósiles barataos y continúos. O es que acaso los ecolgistas no viajan en avión, conducen coches llenos de metales o utilizan teléfono móvil y luz eléctrica? Se trata de asegurar que los proyectos mineros sean sostenibles y aseguren la restauración. Le aseguro que después d euna mina bien hecha el entorno natural queda mejor que estaba. Usted lo que quiere es prohíbir la minería en España, que importemos los minerale sy nos quedemos plantando cebollas, probablemente con una renta per cápita de subsistencia

  2. Caramba, en Asturias «Paraíso Natural» con más de 150 años de minería (incluso «desordenada» durante los primeros 120) no hemos sido exterminados. Al revés, pudimos dejar de emigrar. Y lo que decía, seguimos siendo «Paraiso Natural». Quédese pontificando desde su adosao.

    • Y recuerda, Gunter, que cuando los mineros iban a Madrid a protestar todos estos rojos daltónicos (verdes) les salían con banderitas rojas a jalearles y mostrarles su «solidaridad» y «apoyo» de pequeñoburgués comprometido. Y ahora festejan su fin y van a por lo poco que les queda. Qué falsos. Mucha solidaridad con el proletario pero luego nos dedicamos a cargarnos su medio de vida (fábricas y minas). Deben creer que las oficinas en las que trabajan existen porque sí.

  3. «En Alemania han retrasado hasta 2050 el proceso de descarbonización, pero en España el Gobierno quiere cerrar las minas el 31 de diciembre. Eso sí, mientras la ministra para la Transición energética criminaliza el carbón a tres turnos, no ha tenido ocasión de poner sobre la mesa sus propuestas para el desarrollo alternativo de las Cuencas. Parece que lo urgente es clausurar los pozos, luego ya veremos».
    Dicho por Aníbal Vázquez Fernández Alcalde de Mieres

  4. Lobby eléctrico, lobby nuclear, lobby gasista y ecologistas. ¡¡Todos contra la minería!! Se empieza por la metálica y las canteras y terminamos en el carbón. ¡¡Un sector minero menos!! Dame tira compañeru.

  5. La minería no es una amenaza. De la misma forma que no lo son los campos de trigo. Necesitamos trigo para comer y necesitamos enooooooormes extensiones de terreno para cultivarlo (visite la España que se despobla). Y necesitamos carbón, petróleo y gas para nuestra energía. Y si no los queremos, necesitamos litio, cobalto, niobio, praesodimio, paladio, hierro (y carbón para hacer acero), aluminio, plata, oro, cobre, etc., etc. para los GENERADORES EOLICOS y las PLANTAS SOLARES y las BATERIAS que descarbonizarán el transporte. Y la minería, como la agricultura, se puede hacer respetuosa con el Medio Ambiente COMO CUALQUIER ACTIVIDAD HUMANA NECESARIA. ¿O es que hemos exterminado las especies cinegéticas para comérnoslas? No, hemos creado la ganadería para tener carne (y talado algunos bosques, no todos, para tener pastos). Sin minería, volveríamos a antes de la Edad de los Metales, al Neolítico. Ah, no. Perdón. Que seguiríamos teniendo explotaciones a cielo abierto para tener toneladas de piedras para nuestras herramientas, en plan Pedro Picapiedra. BASTA DE DEMAGOGIA. Ya sabemos que atacar a las «malvadas multinacionales mineras» dirigidas por «especuladores» y que esclavizan niños es «mu’bonito» y muy fácil. Pero estamos en la ultrarregulada Europa y dentro de ella en la España de la administración pública inquisidora, donde para hacer cualquier cosa tienes que tirarte 5 años haciendo papeles para demostrar que eres perfecto. Así que BASTA DE DEMAGOGIA CON LA MINERÍA y pongan el foco donde realmente hace falta: en nuestros hábitos de consumo y en las empresas de bienes superfluos que nos incitan constantemente a consumir.

  6. Y ya que estamos, por cierto. Con el tema del plástico que tanto les preocupa… ¿POR QUÉ NO ATACAN TAN FURIBUNDAMENTE COMO HACEN CON LA MINERIA A LOS FABRICANTES DE PLÁSTICO, DE BOLSAS DE PLÁSTICO, GRANDES SUPERFICIES Y COMERCIO DE PROXIMIDAD? No, aquí no. Aquí mucha concienciación del ciudadano, mucha llamada a la responsabilidad, mucha colaboración con administraciones públicas y CON LAS PROPIAS EMPRESAS. Será que los fabricantes de plástico y todo ese gran negocio (muchísimo mayor que el de la minería) no son malvadas multinacionales explotadoras y expoliadoras y blá, blá, blá. Serán todas de la moderna izquierda (la antigua ya no es trendi, que con la hoz y el martillo dan mucho yuyu, es como… osea… como muy violento… osea…).

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