El canciller brasileño, Ernesto Araújo, consideró este miércoles que en 1964 no hubo un golpe de Estado en el país y que el derrocamiento del entonces presidente Joao Goulart fue un «movimiento necesario» para impedir que se instalara una dictadura.

Araújo respondió de ese modo a preguntas de diputados opositores referidas a la decisión del presidente Jair Bolsonaro de permitir que el Ministerio de Defensa realice las «conmemoraciones debidas» sobre el golpe militar de 1964, del cual se cumplirán 55 años el próximo domingo.

El ministro compareció ante la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados y algunas de las preguntas se refirieron a un posible «daño» a la imagen de país democrático que tiene Brasil con esa decisión del gobernante, quien enaltece desde hace décadas al régimen militar que imperó en el país entre 1964 y 1985.

«Considero que fue un movimiento necesario para que Brasil no se volviera una dictadura», dijo Araújo sobre la caída de Goulart en 1964, pero no respondió a preguntas del diputado socialista Glauber Braga, quien indagó si el canciller definía como «democracia» ese período de 21 años en que el país estuvo bajo gobiernos militares.

La decisión de Bolsonaro, capitán de la reserva del Ejército, que liberó la celebración del golpe de 1964 ha desatado una intensa polémica, sobre la que se ha pronunciado hasta la Fiscalía General, que manifestó su repudio frente a la determinación del Gobierno.

El Ministerio Público Federal, a través de la Procuraduría de los Derechos del Ciudadano, subrayó en un comunicado que el golpe del 1964 fue sin duda una «ruptura violenta y antidemocrática del orden constitucional».

Agregó además que el derrocamiento de Goulart «dio origen a un régimen de restricción a los derechos fundamentales y de represión violenta y sistemática a la disidencia política».

Según ha explicado el Gobierno, la decisión de Bolsonaro implica que se realicen las «conmemoraciones» que los militares «consideren dentro de sus respectivas guarniciones».

El general Otavio Rego Barros, que se desempeña como portavoz de la Presidencia, insistió esta semana en que Bolsonaro tampoco cree que lo ocurrido en 1964 haya sido un golpe de Estado.

La visión del mandatario, según el portavoz, es que «la sociedad reunida, y percibiendo el peligro que el país estaba viviendo en aquel momento, se juntó a los civiles y militares» para «recuperar y reubicar» a Brasil.

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