La industria de las criptomonedas está todavía en pañales pese al brutal crecimiento que ha experimentado en el último lustro. Recordemos que apenas tiene una década de vida. Su explosión ha hecho que muchos hayan tratado de subirse al carro, lo que nos sitúa con más de 10 000 proyectos cripto. Cada día, se lanza una nueva moneda. Por pura estadística, no todas las propuestas pueden ser beneficiosas o útiles.

Las criptomonedas no son el primer método de pago alternativo: El caso de los casinos en línea

Aunque nadie duda de su naturaleza disruptiva, la grandeza de las criptomonedas es su carácter descentralizado, pero no el que supongan un método de pago alternativo. Con la llegada de internet, los sistemas de liquidación no iguales a la banca tradicional no han parado de aparecer. Algunos es verdad que han terminado por convertirse prácticamente en bancos digitales, como PayPal o Skrill, muy populares.

Pero hay más: tenemos las tarjetas prepago PaySafeCard. Todos estos métodos de pago alternativos se ofrecen en prácticamente cualquier casino online actual. De hecho, este tipo de plataformas han sido pioneras en su uso, ya que brindan una seguridad adicional muy apreciada por los usuarios. De esta forma, no sólo puedes jugar a los mejores juegos de casino, como las tragaperras, sino hacerlo de forma segura.

Caída y auge de las casas de intercambio: Un mercado saturado y salvaje

En los últimos meses, han sido varios los brókeres o casas de intercambio cripto que han colapsado. No por un problema de las propias criptomonedas, sino por mala praxis de sus dueños, que jugaban a inflar sus activos de reserva o a reinvertir de forma agresiva el capital de sus usuarios. Esto no es inherente al sector cripto, sino más bien al ser humano. El problema es que la falta de regulación lo fomenta aún más, pero ocurre en todas las industrias.

Con todo, y aunque ha provocado una clara pérdida de confianza, no es, por ejemplo, Bitcoin quien falla, sino otra vez un tercero al que le confiamos la custodia de un activo. Lo mismo que ocurría con los bancos tradicionales, motivo por el que surgió el invento de Satoshi Nakamoto. 

Bitcoin es el único criptoactivo 100 % descentralizado y virtualmente inconfiscable

Aunque los detractores de BTC afirman que es inútil porque puede replicarse, lo cierto es que no. Un grupo de desarrolladores claro que puede poner en circulación un activo digital con un código y funcionamiento exactamente igual que el de Bitcoin, pero tiene una batalla perdida: el marketing. Para que les sea rentable, deberían invertir en la moneda y, por tanto, controlar su crecimiento de un modo que permita, como mínimo, recuperar lo gastado en su promoción. BTC no depende de terceros, funciona solo (cosa que no hace ningún otro criptoactivo conocido).

A esto se le suma una de las características más interesantes de Bitcoin: su inconfiscabilidad. Al contrario que, por ejemplo, Ethereum, donde los mandamases pueden hacer y deshacer a su antojo la cadena de bloques para, por ejemplo, recuperar monedas robadas. Esto demuestra, por tanto, que esta criptomoneda no es descentralizada. La propia naturaleza de Bitcoin impide estas prácticas, lo que le confiere su valor: solo quien tiene acceso a las claves privadas puede manipular las monedas.

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