En Yemen, más de 5 millones de niños menores de cinco años se enfrentan a las amenazas del cólera y la diarrea acuosa aguda, al tiempo que las fuertes lluvias asolan el país desde mediados de abril. Desde enero de este año se han registrado más de 110.000 casos sospechosos de cólera en 290 de los 331 distritos. La cuarta parte corresponden a niños menores de cinco años.

Esto ocurre a la vez que Yemen se enfrenta al impacto de la pandemia mundial de COVID-19. Hasta ahora solo se ha registrado un caso en el país, pero el riesgo de brote sigue siendo muy alto.

“Los niños en Yemen continúan enfrentándose a una serie de amenazas para su supervivencia. Una mayor propagación del cólera, los altos niveles de desnutrición y los brotes de enfermedades prevenibles con vacunas, junto al COVID-19 no harán más que agravar los problemas a los que se enfrentan ya las familias y los niños”, ha lamentado Sara Beysolow Nyanti, representante de UNICEF en Yemen. “El país sigue viviendo una tragedia ante los ojos del mundo”, ha señalado.

Las fuertes lluvias y las inundaciones de los últimos días en Adén, Abyan, Lahj y la ciudad de Saná han interrumpido el acceso a las instalaciones de agua y saneamiento. También han destruido viviendas y obligado a las familias a abandonar sus hogares. Todo esto crea un caldo de cultivo perfecto para la propagación del cólera.

UNICEF ha respondido con la mayor rapidez para atender a las familias afectadas por las inundaciones, entregando kits de higiene, incluyendo desinfectantes, pastillas de cloración, cubos y toallas. La respuesta también está centrada en la reparación de las infraestructuras de suministro de agua para restablecer el acceso inmediato a agua potable y segura para los niños y sus familias.

La propagación del cólera y de la diarrea acuosa aguda se debe principalmente a los bajos niveles de cobertura de servicios de saneamiento, especialmente en áreas urbanas; al uso de agua contaminada, la falta de información sobre hábitos básicos de higiene, incluyendo sobre el lavado de manos y la manipulación correcta de alimentos. En Yemen, los servicios básicos están al borde del colapso o en los mejores casos, no disponen del mantenimiento adecuado debido al conflicto y a años de pobreza y desatención.  

“El cólera y la diarrea acuosa son enfermedades prevenibles y pueden ser tratadas. Nuestra respuesta, por tanto, está enfocada en garantizar que las familias y sus comunidades tengan acceso a fuentes de agua limpia y a mejores instalaciones de saneamiento, a la vez que reciben información sobre cómo reducir los riesgos para su salud”, ha explicado Nyanti.

En 2017, UNICEF y aliados como la Organización Mundial para la Salud (OMS), fueron capaces de frenar uno de los peores brotes de cólera del mundo, a través de una combinación de campañas informativas para las comunidades; medidas de agua, higiene y saneamiento; y acciones para la salud, incluyendo el refuerzo de la vigilancia para detectar casos a tiempo, el envío de un equipo especializado a las zonas más afectadas y el aumento del tratamiento contra el cólera y la diarrea acuosa aguda. Estas medidas continuarán este año para aliviar el sufrimiento de las familias y los niños.

“Si el brutal conflicto en Yemen, que dura ya más de cinco años, no llega a su fin, estos brotes de enfermedades prevenibles y devastadoras, seguirán acechando las vidas de muchas personas, especialmente las de los niños más vulnerables”, lamenta Nyanti.

Fuente: UNICEF.