Joan Jordi Abentín Senán

Cada vez que vuelvo para casa paso por una serie de negocios locales. Primero el café donde estoy haciendo todos estos artículos. Allí hay una gran variedad de trabajadores que siempre atienden con gran cordialidad. Una vez salgo del Café me encuentro dos panaderias históricas. Una al lado de la otra, y las dos símbolos de la ciudad. La siguiente es una pequeña tienda de ropa que sin ser muy grande siempre transmiten positivismo.

Seguidamente entro en una plaza de Tarragona donde a la izquierda hay un pizzero argentino. Veo cada día al hombre que no falla nunca. Seguimos con un kebab que hace años que conozco al dueño ya que habitualmente siempre le veo trabajando con un volumen de gente considerable juntamente con sus empleados y empleadas. Como los demás, siempre hay alguien que tiene su momento para saludar. Sigo y veo un chico que trabaja en otra pizzeria. Está horas, pero nunca se olvida de preguntarme que tal va todo.

Ya para finalizar el camino me encuentro una tienda de camisetas donde conozco la dueña de toda la vida. Están ahí des de 1997. Mi barrio sin ellos, no seria igual. Y acabo con unos que se unieron más tarde, los famosos Supermercados 24h que trabajan un montón de horas pero que cuando voy, siempre tienen un respeto increíble.

Añadir este repaso con una conversa que tuve el otro día con una persona que precisamente trabaja en hostelería. «Muchas horas, mucho tiempo y el plus de aguantar gente maleducada».

Imprescindible comentar la situación de un familiar que tiene dos Restaurantes de Barcelona. Es uno de los más valorados de la ciudad condal pero a su vez está también sufriendo y doblando su trabajo para poder salir adelante con su proyecto. Y ya que estamos, me gustaría nombrar a otro que es músico y que a causa de la pandemia se le ha complicado la vida. Ya no es solo algo de Bares o Restaurantes, también es es de cultura.

Bien, ¿por qué os he nombrado todo esto? Pues básicamente porqué esto es lo que da vida a nuestras ciudades y hay que valorarlo y salvarlos. Hablo de Tarragona y Catalunya pero creo que es algo que pasa en todas partes. Estamos en unos tiempos muy difíciles donde muchos de los negocios pequeños que construyen nuestras ciudades están sufriendo.

Miles de negocios locales y de proximidad han cerrado por no poder pagar los gastos que vienen de esta pandemia. En Tarragona camino por calles que donde antes había 7 o 8 tiendas y ahora solamente hay 1 o 2. Es imprescindible actuar y hacer algo. Y podemos pedir a las instituciones que actúen, pero mientras lo hacen o no, nosotros también hemos de formar parte del cuidado de todos nuestros compañeros que han sido valientes y han montado un negocio.

Y esto no tiene que ser únicamente la típica campaña populista. No es tanto el factor empresarial o el factor económico (que también), sino es el humano. Lo que hay detrás de cada persona del negocio. Los trabajadores y trabajadoras, que tienen sus vidas y que luchan para que un negocio que muchas veces no es ni suyo tire hacia delante.

Ayer hablé con una de las muchas personas que me encuentro en todo ese camino. Y me inspiró a hacer este articulo ya que creo que muchas veces cometemos el error del hablar del negocio local como algo general cuando en realidad, lo que tenemos que ver es el trasfondo y como afecta a la población y a las familias que viven de él. El comercio local o los autónomos no tendrían que ser solo una carta para las elecciones sino algo más. Hay que añadir que estoy seguro que si todos pensáramos como afectan los negocios de proximidad en nuestras vidas haríamos mucho para salvarlos.

Mi admiración a todos los nombrados en este articulo. Seguramente no son médicos ni políticos pero también forman parte de los que tiraran adelante este país. Y serán unos de los que van a sufrir más.

Imagen (Ajuntament de Tarragona)